La icónica cadena de restaurantes Hooters está llevando a cabo una transformación significativa en su concepto, buscando atraer a un público más amplio al abrir sus puertas a las familias. En un reciente encuentro en su local de East Brunswick, Nueva Jersey, se observó un ambiente inusualmente familiar, donde además de los tradicionales grupos de hombres disfrutando de cerveza y alas de pollo, se podía ver a numerosos niños acompañados de sus padres. Este giro en la estrategia de la marca busca revitalizar su imagen y adaptarse a las nuevas tendencias del mercado.
La escena en Hooters es bastante reveladora: un letrero que advierte sobre "rubias pensando" no impide que una niña de seis años saboree un refresco mientras un grupo de adolescentes se agrupa alrededor de una mesa, devorando patatas fritas en un recipiente con forma de embudo. En un rincón, una camarera, vestida de acuerdo con la imagen distintiva de la cadena, reparte globos y lápices de colores a unas pequeñas que acaban de disfrutar de un baile. Este tipo de ambiente, que contrasta con la imagen tradicional de Hooters, es parte de un esfuerzo consciente por reinventar la experiencia del cliente.
La historia de Hooters se remonta a 1983, cuando un grupo de seis emprendedores en Florida decidió abrir un bar que pudiera ser un refugio para hombres. Desde su primer local en Clearwater, las alitas, hamburguesas y cervezas se servían por camareras con atuendos llamativos. Con el paso de los años, la cadena creció exponencialmente, llegando a contar con más de 420 restaurantes en su apogeo. Sin embargo, la evolución del mercado y los cambios en el comportamiento del consumidor llevaron a la marca a enfrentar serios desafíos.
A lo largo de los años, Hooters pasó por diversas etapas de propiedad y administración. Desde el dominio inicial de sus fundadores hasta la posterior separación de Hooters Inc. y Hooters of America, la marca se vio envuelta en conflictos sobre su identidad corporativa. Las franquicias comenzaron a diversificarse y la imagen de la marca se volvió más confusa, lo que afectó su reputación y, en consecuencia, sus ventas.
La crisis económica de 2008 y la posterior pandemia de COVID-19 se convirtieron en factores devastadores para la cadena, que tuvo que lidiar con un aumento en las deudas y una drástica caída en las ventas. La situación culminó en 2025, cuando Hooters of America se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11, cerrando numerosos locales en el proceso. Sin embargo, los fundadores originales no se dieron por vencidos y comenzaron a recuperar terreno, adquiriendo aproximadamente 140 locales en un intento por restaurar la esencia de la marca.
Neil Kiefer, un exabogado de los fundadores, ha asumido el papel de CEO y lidera este nuevo capítulo en la historia de Hooters. Su enfoque se centra en devolver a la cadena a sus raíces, promoviendo un ambiente más acogedor y familiar. "Hay mucho trabajo por hacer", afirmó Kiefer, haciendo hincapié en la necesidad de limpiar la imagen de la marca y adaptarse a las expectativas de una clientela diversa. La decisión de abrir las puertas a las familias y los niños es una estrategia valiente que, si tiene éxito, podría revitalizar la marca y garantizar su relevancia en el competitivo mercado de la restauración actual.



