En una emotiva aparición en la casa de Gran Hermano: Generación Dorada, Gladys La Bomba Tucumana se mostró vulnerable al hablar sobre la muerte de su pareja, Luciano Ojeda. En la gala del jueves, la cantante tuvo un fuerte enfrentamiento con Luana, quien parecía desaprobar el vínculo que Gladys estaba cultivando con Zunino, un participante del reality con quien ha tenido una relación fluctuante. Esta situación, que refleja las diferencias generacionales, llevó a Gladys a abrirse sobre su proceso de duelo, a casi un año de la pérdida de su amor.

Durante una conversación sincera con Santiago del Moro, la artista tocó temas profundos como el dolor y la transformación que ha sufrido en su vida tras la muerte de Ojeda. Gladys, quien tiene 61 años, abordó el tema de la edad en el contexto del programa, afirmando: “Me tildaron de vieja y bueno. Yo me siento una persona joven, llena de energía, con ganas de hacer cosas. Para nada me siento vieja”. Este comentario no solo pone de relieve su autoimagen, sino que también resalta la presión que muchas mujeres de su edad sienten por parte de las generaciones más jóvenes.

Gladys destacó la discriminación que enfrentan las mujeres mayores en relación a su apariencia y vestimenta. “Hay muchas mujeres de mi edad que, si se ponen una pollera corta, son criticadas. Te dicen que sos una vieja o una ridícula. Generalmente, esas críticas provienen de la gente más joven”, expresó, subrayando una problemática social que afecta a muchas. El conductor, Santiago del Moro, introdujo el término 'edadismo', sugiriendo que la sociedad tiende a marginar a las personas en función de su edad, y Gladys estuvo de acuerdo: “Totalmente. Yo soy dueña de ponerme un short, una minifalda o lo que sea”, enfatizó, defendiendo su derecho a expresarse libremente.

Con una profunda emotividad, Gladys recordó a su difunto compañero y confesó que su decisión de participar en Gran Hermano fue, en parte, una manera de enfrentar su duelo. “Luciano fue el amor de mi vida. Lo será siempre, hasta el día que tenga un poco de aire en esta vida”, compartió con lágrimas en los ojos. Este testimonio revela no solo el amor que siente por Luciano, sino también la lucha constante que enfrenta para seguir adelante sin él.

La cantante relató que conoció el amor verdadero a los 57 años, cuando su vida se cruzó con la de Ojeda, un hombre 23 años menor que ella, que padecía un cáncer de estómago. “Me enamoré de grande, de verdad. Conocí el amor puro, el honesto, sin segundas intenciones. Elegí quedarme con él hasta su último día”, comentó, mostrando la profundidad de su vínculo y el sacrificio que implicó su relación.

Gladys también reflexionó sobre su proceso de sanación, que, según ella, es posible gracias a los recuerdos y al legado de amor que dejó Luciano. “Él querría que yo siga viviendo, siga sonriendo, siga siendo la que fui siempre, siga cantando”, expresó, indicando que aunque la pérdida es dolorosa, su amor por Luciano le da fuerza para continuar. La experiencia en la casa de Gran Hermano, así como su apertura emocional, parecen ser parte de un viaje hacia la aceptación y la transformación personal, mientras sigue enfrentando la realidad de su ausencia.