El cineasta brasileño Gabriel Martins presentó en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián “Vicentina pede desculpas (On Behalf of My Son)”, una película centrada en el duelo, los vínculos familiares y las dificultades para expresar los sentimientos. La propuesta reivindica la empatía y la conexión humana frente a una sociedad atravesada por la inmediatez y el “ruido”.
“La gente está muy cohibida dentro de su humanidad”, sostuvo Martins. El director señaló que existe una necesidad permanente de demostrar bienestar físico y moral, una exigencia que, a su entender, “no se corresponde con la violencia del mundo”. También advirtió que buscar empatía o conexión con otra persona puede parecer “un gesto un poco bobo o poco importante”, pese a que debería funcionar como una oportunidad para mirar hacia el interior y cuestionar la imagen que cada persona construye de sí misma.
“Las personas mienten. Las personas tienen miedo de decir algo por el cual puedan ser juzgadas”, afirmó el cineasta, que ubicó esa dificultad para mostrarse tal como uno es en el centro de la película. La cinta propone ingresar en “un tiempo diferente”, alejado del ritmo acelerado de la vida contemporánea.
El productor Thiago Macedo explicó que durante la realización debatieron incluso el comienzo del filme, porque su ritmo era más lento que el que habitualmente demanda una plataforma. Finalmente, decidieron conservar esa cadencia, con la intención de que la película invite al público a “dejar el mundo fuera” y entrar en la experiencia que plantea.



