Backrooms, la ópera prima de Kane Parsons, llega a plataformas después de convertirse en uno de los títulos de terror más comentados del año. La película expande el universo creado por el director en una serie de cortometrajes publicados en YouTube, que acumularon millones de visualizaciones y dieron forma a una mitología propia.

En su primera semana de estreno en España, el filme recaudó 1,6 millones de euros y quedó entre las producciones de terror más mencionadas del año, junto a Obsession. La historia traslada al cine una idea nacida en Internet y la convierte en un relato ambientado en los años noventa, donde los temores existenciales adquieren la forma de un laberinto físico y mental.

Parsons tiene 20 años y proviene del ámbito de YouTube. Su película se inscribe en una nueva generación de realizadores jóvenes que busca modificar las reglas del terror convencional y conectarlo con inquietudes contemporáneas. En esa renovación también aparecen Osgood Perkins, director de Longlegs; Zack Cregger, vinculado con Weapons y la reciente Resident Evil, y los hermanos Philippou.

El protagonista de Backrooms es Clark, un arquitecto fracasado interpretado por Chiwetel Ejiofor. Separado de su esposa a raíz de sus problemas con el alcohol, trabaja al frente de una tienda de muebles de descuento. El otro personaje central es Mary, su terapeuta, interpretada por Renate Reinsve, quien carga con los traumas de una infancia marcada por la convivencia con una madre con problemas de salud.