Asunción, 24 de marzo (Redacción Medios Digitales) – Este martes, un grupo de cubanos residentes en Paraguay se congregó en la Plaza de la Democracia, en el corazón de Asunción, para demandar la libertad y la instauración de un sistema democrático en su país natal. La manifestación fue organizada por la Agrupación Patriótica Ignacio Agramonte y se realizó en un ambiente festivo, con música caribeña y banderas cubanas ondeando al viento, simbolizando la esperanza de un cambio en la isla. La crisis económica y social que vive Cuba, exacerbada por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, fue el telón de fondo de esta protesta, que busca visibilizar el sufrimiento de millones de cubanos.
Carlos Carrera, uno de los participantes y residente en Paraguay desde hace más de una década, expresó que el principal objetivo de la movilización es exigir un pluripartidismo y una democracia auténtica en Cuba, donde el pueblo pueda elegir a sus gobernantes. “Lo que buscamos es que la libertad prevalezca y que todos los cubanos tengan la oportunidad de decidir su futuro”, aseguró Carrera. Este reclamo no es nuevo; muchos exiliados han señalado que la falta de derechos políticos en Cuba se remonta a 1959, cuando la Revolución liderada por Fidel Castro instauró un régimen que, según los manifestantes, ha perpetuado la represión y la miseria.
La situación actual de Cuba es crítica. Desde mediados de 2024, la isla ha enfrentado una severa crisis energética, que ha llevado a apagones masivos y frecuentes. Esta problemática se debe, en parte, a un sistema eléctrico obsoleto y a la falta de combustible, principalmente diésel y fueloil, agravada por las sanciones de Estados Unidos que han paralizado la actividad económica. La combinación de estos factores ha generado un descontento creciente entre la población, que se siente atrapada en un ciclo de privaciones e incertidumbre.
Vladimir Calderón, arquitecto y exiliado político, compartió su dolor personal al no poder ver a sus hijos, quienes permanecen en Cuba. “Desde hace más de doce años no tengo la posibilidad de abrazar a mis tres hijos y a mi nieto. El Gobierno no les permite salir”, lamentó Calderón, quien ha vivido en Paraguay casi nueve años. Su testimonio refleja la angustia de muchos cubanos que han dejado la isla en busca de mejores condiciones de vida, pero que aún llevan consigo el peso de la separación familiar.
En su discurso, Calderón también criticó el régimen que califica de castrocomunista, afirmando que ha sumido al pueblo en la pobreza y la dependencia. “La libertad es un derecho fundamental que merece cada cubano. Nuestro pueblo ha sido agobiado y esclavizado durante demasiado tiempo”, enfatizó. La manifestación no solo es un llamado a la acción, sino también un acto de solidaridad con quienes permanecen en la isla y enfrentan diariamente las adversidades.
A medida que la crisis se profundiza, la presión internacional sobre el régimen cubano ha ido en aumento, con organizaciones y gobiernos de todo el mundo pidiendo el respeto de los derechos humanos y la apertura a un sistema democrático. Sin embargo, la respuesta del gobierno cubano ha sido la represión de cualquier forma de oposición, lo que ha llevado a un ciclo de protestas y represalias en la isla. La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollan los acontecimientos, mientras los cubanos en el exterior continúan luchando por un futuro mejor para su patria.
La manifestación en Asunción es un recordatorio de que, a pesar de la distancia, los cubanos en el exterior no han olvidado su tierra natal. Su llamado a la libertad y la democracia resuena no solo en Paraguay, sino en todo el mundo, donde la lucha por los derechos humanos y la dignidad humana sigue siendo una prioridad. La esperanza de un cambio en Cuba persiste, y cada acto de protesta, por pequeño que sea, contribuye a mantener viva la llama de la resistencia.



