La situación económica en Santa Cruz ha alcanzado niveles alarmantes, con la pérdida de 227 empresas empleadoras entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, según un reciente informe de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), analizado por la consultora Politikon Chaco. Este descenso significativo se traduce en el cierre de entre 1,5 y 2 empresas por día, lo que coloca a la provincia en una posición crítica dentro del contexto nacional. Solo en febrero de 2026, Santa Cruz registró una caída mensual de 46 firmas, posicionándose como la tercera peor variación en el país en ese período.

La magnitud de estos cierres es alarmante, ya que se estima que la provincia ha experimentado un saldo neto negativo de empresas desde finales de 2023, con una pérdida de aproximadamente 10 empresas al mes. Esta tendencia está en línea con los datos aportados por la Secretaría de Trabajo, que contabiliza más de 97.000 cierres a nivel nacional entre enero de 2024 y marzo de 2025. Es importante destacar que, en la capital provincial, Río Gallegos, más de 150 comercios han cerrado sus puertas durante 2025, lo que resalta la gravedad de la crisis económica que enfrenta la región.

Los factores que han contribuido a esta situación son diversos y complejos. La paralización de la obra pública nacional, que incluye importantes proyectos como las represas sobre el río Santa Cruz, ha tenido un impacto directo en la economía local. Además, el retiro de YPF de las áreas convencionales ha generado un efecto dominó en contratistas y pequeñas y medianas empresas (pymes) de servicios, lo que ha acentuado la recesión económica y el deterioro del tejido empresarial.

El impacto en el mercado laboral ha sido aún más severo que el de las empresas. En un análisis de la evolución del empleo privado registrado, se reveló una caída del 16%, pasando de 60.623 trabajadores a 50.954 en el mismo período. Este descenso se convierte en el más pronunciado de las 24 jurisdicciones del país, lo que pone de manifiesto la fragilidad del mercado laboral en Santa Cruz. La brecha entre la disminución de empresas y el empleo indica que las compañías que han logrado sobrevivir han reducido drásticamente sus plantillas, lo que sugiere un panorama laboral debilitado y no recuperado.

Desde la Federación Económica de Santa Cruz han expresado que estos datos no son meras percepciones, sino que reflejan una tendencia sostenida que se ha acelerado en los últimos años. El deterioro del entorno económico ha llevado a muchos emprendedores a cerrar sus puertas, lo que pone en riesgo el sustento de miles de familias que dependen de estos trabajos. La falta de políticas efectivas para frenar esta caída y estimular el crecimiento económico es una preocupación que crece en la región.

El futuro inmediato para Santa Cruz parece sombrío, y es crucial que se implementen medidas que promuevan la reactivación económica y el apoyo a las empresas que aún resisten en el mercado. La recuperación de la economía provincial depende de la capacidad de los actores políticos y económicos de abordar los problemas estructurales que han llevado a esta crisis. Sin un cambio significativo en las políticas públicas y un enfoque en la promoción de la inversión y el consumo interno, el panorama para las empresas y el empleo en Santa Cruz podría seguir deteriorándose.