La familia Campos, conocida por su constante exposición mediática, vuelve a ser el centro de un nuevo conflicto que, aunque parecía aplacado, ha resurgido con la reciente aparición de Alejandra Rubio en el programa '¡De viernes!'. Después de dos meses de ausencia, la joven hizo declaraciones que reabrieron viejas rencillas familiares. En su intervención, Alejandra mencionó que había invitado a todos, incluso a José María Almoguera, a la presentación de su libro en la Feria del Libro. Sin embargo, su primo José María, hijo de Carmen Borrego, reveló que su madre no recibió respuesta a su mensaje solicitando la invitación para sus primos, lo que desató la controversia.
La situación se tornó más tensa cuando José María, expresando su malestar en 'El tiempo justo', dejó en claro que no comprende por qué la pareja de Alejandra, Carlo Costanzia, tiene una actitud hostil hacia él. En contraste, el hijo de Mar Flores opinó que, a pesar de que José María es un “buen tío”, tiende a enojarse por cualquier cosa relacionada con su prima. Esta declaración generó aún más revuelo, dejando entrever la compleja dinámica entre los integrantes de esta familia mediática.
En respuesta a las declaraciones de Carlo, Carmen Borrego decidió salir al aire en el programa de Joaquín Prat para defender a su hijo. Sin ocultar su frustración, Carmen subrayó que su hijo rara vez se siente ofendido y que nunca ha hecho comentarios sobre la relación entre Alejandra y Carlo. Afirmó que la discreción ha sido su mantra, y que no se siente en posición de juzgar a Carlo, dado que no lo conoce lo suficiente. Sin embargo, su tono dejaba entrever un profundo descontento con la situación actual.
Carmen no dudó en calificar de injusto el trato que recibe su hijo, señalando que él no ha hecho nada para merecer ese tipo de actitudes. “Me molesta que se diga que es él quien está en un plató de televisión cuando aquí participamos todos”, expresó, dejando claro que la implicación de su familia en el espectáculo mediático no debe ser vista de manera unilateral. La defensa de Carmen hacia su hijo se hizo evidente cuando mencionó que la situación debe cambiar, y que quien no acepte a José María en su familia, tampoco debería aceptar a ella.
La tensión entre Alejandra y José María parece ser un punto central en esta disputa familiar. Carmen, en su intento por mediar en el conflicto, afirmó que siempre ha procurado mantener la paz y que no tiene problemas con nadie, a pesar de los constantes ataques verbales. Su postura refleja un deseo de armonía familiar, pero también una evidente frustración ante la falta de reciprocidad por parte de algunos miembros de la familia.
A pesar de la intensidad de la situación, Carmen evitó comprometerse a tomar acciones específicas, como hablar con Terelu Campos para resolver las diferencias entre los primos. Mantuvo una postura ambigua, dejando en claro que no tiene intenciones de forzar una reconciliación, pero a la vez, su deseo de que la situación se aclare es evidente. "No tengo problema con nadie", concluyó, dejando una puerta abierta a futuras conversaciones, pero también una clara advertencia sobre las tensiones que aún persisten dentro de la familia Campos.



