El emblemático cortijo de Cantora, una finca que durante años simbolizó el orgullo y la dedicación de Paquirri, se encuentra en un estado de deterioro alarmante, lo que ha llevado a su sobrino, Antonio Rivera, a expresar su descontento hacia Isabel Pantoja. A través de un adelanto del programa 'El precio de... Cantora', de Mediaset, se ha revelado la situación de abandono en la que se halla este icónico lugar, el cual fue el sueño del famoso torero. Las imágenes, que muestran habitaciones vacías y espacios descuidados, han generado un gran revuelo en el ámbito mediático y han reavivado la memoria del legado que dejó Paquirri.

Durante la presentación del programa, que se estrenará oficialmente el próximo 8 de julio, se pudo apreciar la plaza de toros donde Paquirri solía entrenar y donde vivió momentos memorables. Este lugar, que debería ser un símbolo de su historia, hoy está cubierto de suciedad y desolación. Junto a Antonio Rivera, otros testigos como la niñera de Isa Pi y antiguos colaboradores de Pantoja también compartieron su descontento por el estado actual de Cantora, lo que pone de manifiesto el impacto que esta situación ha tenido en quienes conocieron y valoraron la importancia de la finca.

Antonio Rivera, visiblemente emocionado, manifestó su tristeza al ver cómo la finca, que Paquirri cuidó con tanto esmero, ha llegado a este punto. "Me da mucha pena. Una pena tremenda porque Paco lo tenía aquello que parecía de oro. Limpio, bello, simpático, agradable, y con lo que le costó y el trabajo que le costó", comentó. Para él, la actual situación del cortijo es un reflejo de la falta de atención y cuidado por parte de Pantoja, quien, según Rivera, prometió mantener y cuidar el lugar tras la muerte de su hermano.

El sobrino del torero también hizo hincapié en que, aunque es verdad que el mantenimiento de una propiedad de este tipo requiere de una inversión considerable, no imaginó que el lugar pudiera deteriorarse de tal manera. Su frustración es evidente al reconocer que la finca está "muy, muy mal". Este lamento se convierte en un grito de alerta no solo por la propiedad, sino también por el legado de su hermano, cuya memoria parece estar desvaneciéndose con el abandono de Cantora.

Aunque Rivera no tiene claro a quién pertenece actualmente la finca, dejó entrever que, si Paquirri pudiera ver el estado en el que se encuentra, estaría profundamente consternado. "Nos mataría a todos. No solamente a la propiedad, a los demás y a todos", afirmó, enfatizando la conexión emocional que existe entre la figura de su hermano y el lugar que tanto significó para él. Esta declaración resalta el profundo respeto que Rivera siente por el legado de Paquirri y su deseo de que Cantora vuelva a ser lo que fue.

Finalmente, Antonio Rivera expresó su deseo de visitar Cantora en el futuro, pero solo cuando la finca esté restaurada y recuperada. "Yo tengo un recuerdo de aquello muy grande porque al pobre le costó mucho sacrificio. La compró poquito a poco, hasta conseguir una cantidad de esta bastante importante", concluyó. Sus palabras son un llamamiento no solo a la memoria de Paquirri, sino también a la responsabilidad de quienes tienen la custodia de su legado. Este episodio no solo refleja la historia de un lugar, sino también la intersección de las emociones humanas con el patrimonio familiar y cultural.