El estado de Washington ha dado luz verde a un nuevo impuesto del 9,9% que se aplicará a los ingresos que superen el millón de dólares anuales. Esta medida busca enfrentar el déficit multimillonario que afecta a las finanzas públicas y tendrá un impacto significativo en grandes empresas tecnológicas y profesionales altamente calificados.

La iniciativa, respaldada por el gobernador Bob Ferguson, comenzará a regir el 1 de enero de 2028, aunque los pagos se efectivizarán a partir de 2029. Los recursos recaudados se destinarán a estabilizar el presupuesto del estado y a financiar programas de apoyo para familias trabajadoras y pequeños emprendedores, incluyendo la provisión gratuita de desayuno y almuerzo escolar en los colegios de educación primaria y secundaria.

La ley fue aprobada recientemente en una intensa sesión de 24 horas en el Senado estatal, y se estima que afectará a aproximadamente 21.000 residentes de Washington. Sin embargo, la implementación de este gravamen ha generado inquietud entre analistas y el sector empresarial, que advierten sobre el posible traslado de empleos y oportunidades económicas a otras jurisdicciones debido a la elevada carga fiscal.