Tubos Reunidos ha comunicado que, tras el cierre del periodo de consultas del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) sin alcanzar un acuerdo, se encuentra en la obligación de proceder con la regulación de empleo que afectará a 301 trabajadores. La empresa explica que esta decisión surge de la complejidad que implica la reestructuración de su deuda con la SEPI y otras entidades financieras, lo que agrava aún más su situación financiera.
La firma, que cuenta con un total de 1.300 empleados, ha realizado este anuncio tras la última reunión en el Palacio Euskalduna de Bilbao, donde se evidenció la falta de consenso entre la comisión negociadora y la empresa. De los 301 puestos afectados, 274 corresponden a la planta de Amurrio y 27 a la de Trapagaran, donde algunos trabajadores se mostraron favorables a la propuesta de acuerdo.
En un intento por encontrar una solución, Tubos Reunidos ha ofrecido que el ERE se aplique de manera voluntaria, considerando que un número significativo de empleados ha mostrado interés en las bajas incentivadas y prejubilaciones. Sin embargo, la compañía subraya que la disminución de la demanda ha llevado a una sobreproducción estructural, lo que requiere una reestructuración necesaria para asegurar la viabilidad de la empresa, que reportó pérdidas de 71,3 millones de euros en el último ejercicio.



