El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) de Bogotá ha adjudicado un importante contrato a un consorcio en el que el Grupo Torrescamara tiene una participación del 50%. Este acuerdo, que asciende a 64,5 millones de euros, se centrará en la mejora y modernización de dos corredores viales en la localidad de Usaquén, una zona clave dentro de la capital colombiana. El proyecto no solo busca optimizar la infraestructura urbana, sino que también pone un énfasis particular en la movilidad, el espacio público y el saneamiento, con un plazo de ejecución de 33 meses, según se detalla en el comunicado emitido por la empresa.

La iniciativa se plantea como un proyecto de valorización y será financiada por los usuarios beneficiados, lo que permitirá saldar una deuda histórica que Bogotá mantiene con los habitantes de esta área. La propuesta abarca la revisión y actualización de diseños, así como la construcción de la Avenida Santa Bárbara (AK 19), que se extiende entre la calle 127 y la calle 134, y la Avenida Contador (Calle 134), que conecta la Autopista Norte con la Carrera 15. Además, se llevarán a cabo obras complementarias en la localidad de Usaquén, con el fin de mejorar el entorno urbano y la calidad de vida de sus residentes.

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la reconstrucción de la Avenida Santa Bárbara, que tiene una longitud de 1.330 metros. Esta vía ha sido afectada por un fenómeno geotécnico de desecación que ha comprometido su estabilidad en una zona de alto desarrollo. La obra contempla la creación de dos calzadas separadas por un canal para el drenaje de aguas pluviales, lo que mejorará tanto la seguridad vial como la infraestructura de saneamiento en la región. Por su parte, la Avenida Contador, que mide aproximadamente 910 metros, recibirá una renovación similar, con el objetivo de facilitar el tráfico y mejorar la conectividad en la zona.

Además de la rehabilitación de las vías, el proyecto incluye la construcción de un interceptor sanitario mediante la técnica de Pipe Jacking o microtúnel. Este método innovador permitirá el transporte de un alto caudal de aguas residuales, minimizando al mismo tiempo el impacto sobre el tráfico y el medio ambiente. Esta estrategia pone de manifiesto el compromiso de Torrescamara con el uso de tecnologías sostenibles y sin zanja, que son cada vez más necesarias en el contexto urbano actual.

Juan Cámara, presidente del Grupo Torrescamara, ha enfatizado que este contrato representa un avance significativo en la consolidación de la empresa en Colombia y en toda América Latina. Según Cámara, la adjudicación del proyecto no solo refuerza la presencia de la empresa en un mercado estratégico, sino que también refleja la confianza que las instituciones tienen en su capacidad técnica y experiencia en la ejecución de proyectos de infraestructura urbana complejos.

El diseño del proyecto ha sido desarrollado considerando proyecciones de tránsito medio diario (TPD) entre 2021 y 2032, lo que resalta su importancia no solo en el presente, sino también para el futuro de la movilidad en Bogotá. Al abordar las necesidades de infraestructura de una de las ciudades más dinámicas de la región, Torrescamara no solo se posiciona como un actor clave en el desarrollo urbano, sino que también contribuye a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, que han estado esperando soluciones efectivas durante años.