La situación en la industria del calzado en Argentina se torna crítica para Topper, una de las marcas más emblemáticas en el ámbito deportivo. En su planta ubicada en Aguilares, Tucumán, la compañía ha acumulado aproximadamente 150 despidos en los últimos dos años, lo que ha generado un clima de incertidumbre entre los trabajadores respecto al futuro de la única fábrica que la empresa opera en el país.
Este conflicto laboral se ha intensificado en los últimos meses, caracterizándose por la implementación de reducciones en la jornada laboral, caídas en los ingresos y rumores sobre la posibilidad de nuevos retiros voluntarios. El sindicato de trabajadores de la industria del calzado, UTICRA, ha manifestado su preocupación por la fragilidad de la situación y advierte que, si la tendencia negativa persiste, la continuidad de la planta podría verse comprometida.
A lo largo del año pasado, Topper adoptó medidas para evitar más despidos, reduciendo las horas de trabajo de sus empleados. Esta reestructuración incluyó la eliminación de turnos los sábados y la reducción de la jornada laboral los viernes, además de suspensiones periódicas. Como resultado, muchos operarios han visto sus salarios disminuir considerablemente, llegando a recibir ingresos de alrededor de $700.000 mensuales. Aunque el plan de jornada reducida concluyó a finales de febrero, la empresa ha indicado que no cuenta con los insumos necesarios para operar a plena capacidad, limitando la producción a los días laborables de lunes a jueves.



