La inestabilidad de las tasas de interés se mantiene en niveles elevados y el Gobierno parece optar por no intervenir de manera significativa, lo que sugiere que se siente cómodo con el estado actual del sistema. Esta percepción surge tras el reciente aumento en los rendimientos overnight, que se registró la semana pasada, y que ha llevado a varios analistas a especular sobre una posible intervención del Banco Central para estabilizar la situación, aunque sin un método claro y constante.

Desde la última licitación realizada el 11 de febrero, donde el Tesoro logró absorber $1,7 billones, las tasas han continuado su tendencia al alza. Tanto la tasa de Caución a un día como la Repo han escalado hasta alrededor del 40% TNA, comparado con el 34%-35% TNA de la semana anterior. A pesar de que durante gran parte de la semana las curvas en pesos mostraron debilidad, el viernes se observó un repunte en la actividad, según informaron desde Cohen Aliados Financieros.

Los expertos advierten que, aunque es comprensible que el Gobierno busque adoptar una postura contractiva en su política monetaria para controlar la inflación, la alta volatilidad en las tasas puede generar incertidumbre. Esta situación se evidencia en la discrecionalidad del Banco Central para limitar el aumento de tasas, lo que pudo verse en su intento del 19 de febrero de frenar la escalada, asociado a las operaciones realizadas en las Lecaps más cortas. Ante la proximidad de una nueva licitación de títulos públicos, donde se busca refinanciar vencimientos por $7,2 billones, el escenario sigue siendo complejo, ya que en la última operación el Tesoro superó los vencimientos previstos, logrando un rollover del 123,39%.