La industria argentina comenzó el año 2026 con un alarmante nivel de utilización de su capacidad instalada, alcanzando solo el 53,6%. Esta cifra, la más baja desde marzo de 2024, refleja una notable disminución respecto al 55,0% registrado en enero de 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este panorama indica que el sector manufacturero enfrenta una situación de ociosidad considerable, continuando la tendencia de contracción observada al cierre del año anterior.
En el primer mes del año, la situación varía significativamente entre las diferentes actividades, pero hay un aspecto preocupante en común: cinco sectores operan con más de la mitad de su capacidad productiva inactiva. Esto significa que en estas áreas, más del 50% de las máquinas y equipos disponibles en las fábricas no están en funcionamiento, principalmente por falta de demanda o interrupciones en la producción.
El sector textil es el que presenta el desempeño más crítico, con apenas un 23,7% de utilización, lo que representa una caída considerable en comparación con el 33,9% del mismo mes del año pasado. Esta reducción se atribuye a la disminución en la producción de tejidos y hilados de algodón. Además, en 2025 se importaron casi 400 mil toneladas de productos textiles, un 71% más que el año anterior, lo que ha generado un fuerte descontento entre los fabricantes locales, quienes argumentan que no pueden competir con los precios de estas importaciones debido a los altos impuestos que enfrentan en el mercado local.



