En horas de la noche del jueves, Reid Wiseman, quien lidera la misión del Artemis II, compartió las primeras imágenes capturadas desde la cápsula Orión durante su travesía alrededor de la luna. Las fotografías muestran la Tierra como un espléndido globo azul, iluminado por auroras en los polos y la luz zodiacal que resplandece en su superficie. La imagen permite observar diversos puntos del planeta, desde Venus hasta Buenos Aires, incluyendo varias ciudades argentinas, y ha desatado un nuevo debate sobre la explotación de recursos marinos en la Zona Económica Exclusiva Argentina.

Una de las revelaciones más impactantes de estas fotos nocturnas es la masiva presencia de buques pesqueros extranjeros, en su mayoría de origen chino, operando en la denominada “Milla 201”, justo en los límites de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Esta área, que se extiende hasta 200 millas marinas desde la costa, es objeto de una creciente preocupación por la explotación pesquera excesiva. La imagen fue capturada a las 21:27 hora local y su análisis fue llevado a cabo por Guillermo Abramson, astrónomo y físico del Instituto Balseiro, quien identificó a la flota pesquera gracias a la peculiar actividad de los buques especializados en la pesca del calamar.

Los buques conocidos como “poteros” son reconocidos por su técnica de pesca nocturna, utilizando potentes luces para atraer a los calamares, una especie cuyo ciclo de vida es particularmente corto y sensible a las condiciones ambientales. Esta técnica de pesca ha sido documentada en diversos estudios y videos elaborados por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep). La intensa luminosidad generada por estos buques, que ya había sido detectada previamente mediante imágenes satelitales y vuelos de vigilancia, se convierte en un factor preocupante para la salud del ecosistema marino, ya que el calamar es un eslabón crucial en la cadena trófica del Mar Argentino.

Marcela Ivanovic, quien recientemente ocupó el cargo de jefa del Programa Pesquerías de Cefalópodos en Inidep, enfatizó la importancia del calamar en el ecosistema. Según sus observaciones, esta especie, que vive alrededor de un año y tiene altas tasas de crecimiento y reproducción, es extremadamente sensible a las variaciones en el medio ambiente, lo que puede afectar su abundancia. Esta dinámica puede resultar en una variabilidad significativa en la población de calamares a lo largo de los años, dependiendo de factores como la temperatura del agua y la disponibilidad de alimento, especialmente en las etapas críticas de reproducción.

Los datos recolectados en el último año evidencian el dominio casi absoluto de la flota pesquera china en la zona. De los 776 buques de pesca de aguas distantes monitoreados por el sistema de Guardacostas de la Prefectura Naval Argentina, 418 son de bandera china. Esto plantea la inquietante posibilidad de que muchos de los 28 buques que aparentan tener bandera de Vanuatu también estén operados por intereses chinos. Este fenómeno se ha acentuado en la actual temporada de pesca, donde la abundancia de calamares ha atraído a la flota china, que ha intensificado su uso de banderas de conveniencia, preferentemente de Vanuatu y, en menor medida, de Camerún.

La situación actual pone de manifiesto la necesidad urgente de establecer un marco más robusto para la regulación de la pesca en la ZEEA, con el fin de proteger los recursos marinos y garantizar la sostenibilidad de la industria pesquera local. La creciente presencia de buques pesqueros extranjeros no solo representa una amenaza para la biodiversidad del Mar Argentino, sino que también afecta a las comunidades locales que dependen de estas pesquerías para su subsistencia. A medida que se intensifica el debate sobre la gestión de los recursos marinos, es fundamental que se tomen medidas concretas para salvaguardar el futuro de la pesca en la región.