En un contexto agrícola marcado por un notable crecimiento, más de 850.000 camiones han descargado granos en las terminales del Gran Rosario, estableciendo un nuevo récord para la agroexportación en Argentina. Si se alinearan todos estos camiones, cuya longitud promedio con acoplado es de aproximadamente 20 metros, más un margen de 5 metros por unidad, la fila imaginaria alcanzaría una distancia equivalente a la que separa la Antártida de Canadá. Este fenómeno logístico resalta la importancia del Gran Rosario como un centro neurálgico para la exportación de granos, especialmente en un año que promete ser histórico para el sector.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ha documentado que, al finalizar la primera semana de mayo, ya se habían registrado unos 73.000 camiones, cifra que marca un hito sin precedentes para esta época del año en el calendario agrícola. Este número representa un aumento significativo de 185.000 camiones en comparación con el mismo período del año anterior, lo que indica un dinamismo inusual en la entrega de granos. Sin embargo, este aumento en el volumen de descargas contrasta con los problemas que enfrenta la cosecha de soja, que hasta ahora ha alcanzado solo el 41% de su avance a nivel nacional, uno de los más bajos de la última década.

Las causas del retraso en la cosecha de soja se deben en gran medida a las incesantes lluvias que han dificultado el ingreso normal de la producción a los circuitos comerciales. Al primero de mayo, los inventarios de soja en plantas de acopio, fábricas y terminales de exportación se ubicaban en 11,8 millones de toneladas, cifra que se aleja de los 15 millones de toneladas reportados en la campaña anterior y es considerablemente inferior a los casi 21 millones de toneladas del ciclo 2019/20. Esta situación refleja un desafío significativo para los productores, quienes deben lidiar con un clima adverso que complica la cosecha.

El flujo de camiones que han descargado granos en Rosario durante la actual campaña ha superado los niveles de años anteriores, incluso antes de su conclusión. En 2023, un año marcado por una sequía histórica, se contabilizaron apenas 400.000 descargas, mientras que en 2024 y 2025, las cifras fueron de 690.000 y 760.000, respectivamente. Este año, la proyección ya supera las 830.000 descargas, lo que consolida 2026 como el año de mayor exigencia para la infraestructura portuaria dedicada a la agroexportación en Argentina.

La llegada masiva de granos a los puertos ha tenido un impacto directo en los precios de referencia, que han mostrado una tendencia a la baja. Según la BCR, durante abril y lo que va de mayo, el precio promedio de la soja se ha situado en torno a los $432.000 por tonelada, dentro de un rango de entre $420.000 y $440.000, lo que representa una disminución del 10% en comparación con marzo. En términos de dólares, la caída es similar, con un descenso promedio del 7% entre marzo y mayo, alcanzando precios que no se veían desde hace diez meses.

Este escenario plantea serias dificultades para los productores, quienes enfrentan precios bajos en los puertos, mientras que los costos de operación y transporte siguen siendo elevados o incluso en aumento. Como respuesta a esta situación, muchos optan por almacenar parte de su producción en cooperativas o deciden no fijar el precio del grano, en la esperanza de que las condiciones del mercado mejoren en el futuro. Esta estrategia podría ser clave para la supervivencia de los productores en un contexto tan volátil.

A medida que avanzan las semanas, la incertidumbre persiste en el ámbito internacional, y la BCR señala que es fundamental estar atentos a las fluctuaciones del mercado. Con el trasfondo de un clima cambiante y precios inestables, la agroexportación argentina se enfrenta a un futuro incierto, pero también lleno de oportunidades si se logran superar los desafíos actuales.