En marzo, la actividad económica en Argentina mostró un repunte notable luego de un comienzo de año marcado por la debilidad. Este aumento se observó principalmente en sectores relacionados con la exportación y la energía, que se beneficiaron de un contexto internacional favorable y de una mejora en los precios relativos. Sin embargo, este rebote plantea la incertidumbre sobre si se trata de un cambio de tendencia real o simplemente un alivio temporal en un entorno macroeconómico que sigue siendo complicado, con una inflación que no cede y un dólar que se mantiene bajo presión.
El crecimiento de la actividad económica se apoya en la recuperación de los sectores vinculados a bienes transables y energía, que han experimentado un impulso gracias a la demanda externa. Sin embargo, es importante destacar que el consumo interno y ciertos servicios continúan mostrando signos de debilidad, lo que sugiere que la economía todavía está en una fase de transición. Esta disparidad en la recuperación resalta la fragilidad del contexto económico, donde algunos sectores avanzan mientras que otros permanecen estancados.
Desde el Gobierno, se reconoce que la economía experimentó un freno en meses anteriores. Luis Caputo, actual ministro de Economía, admitió que los datos de febrero no fueron positivos, aunque se mostró optimista respecto a las señales que pueden surgir en marzo. El oficialismo confía en que este mes marque un punto de inflexión que permita un despegue más sostenible hacia adelante, pero la realidad es que el camino se presenta lleno de desafíos y obstáculos.
En paralelo, la inflación se mantiene como un factor determinante en el escenario económico. Durante marzo, la inflación alcanzó el 3,4%, marcando el nivel más elevado en un año y generando inquietud en los mercados. A pesar de que se anticipa una leve desaceleración para abril, con proyecciones que indican que podría situarse por debajo del 3% en algunos análisis, sigue existiendo un piso elevado que complica la posibilidad de una disminución sostenida en el tiempo.
El índice de precios de abril, aunque se prevé que se mantenga por debajo del 3%, podría estar más cerca de esa cifra que de un 2%, a pesar de que ciertos productos, como la carne, no experimentaron variaciones significativas. Los analistas advierten que, aunque algunos shocks inflacionarios hayan pasado, la inflación inercial se estabiliza en un rango del 2,5% al 2,7%. Las proyecciones a largo plazo sugieren que la inflación anual podría situarse en torno al 30%, superando ampliamente los objetivos establecidos por el Gobierno.
Desde la consultora EcoGo alertan sobre un arrastre inflacionario del 10,4% en abril, debido a que el impacto del aumento del petróleo en los precios de los combustibles aún no se había trasladado plenamente al mercado. En este sentido, Argentina ha acumulado un incremento del 23,8% en el precio de las naftas desde el inicio del conflicto en Ucrania, lo que refleja la complejidad de la situación energética del país. En este contexto, la pregunta que surge es si la inflación logrará frenar la tendencia de crecimiento en abril.
Por su parte, la consultora PxQ estima que el índice de precios al consumidor podría variar entre 2,7% y 2,8% en este período. Este comportamiento se explica, en gran medida, por la dinámica de sectores como Transporte, Restaurantes y Hoteles, Alimentos y Bebidas, y Vivienda, que en conjunto representan aproximadamente el 60% de la variación total del IPC. Así, el panorama económico de mayo se presenta incierto, con el desafío de consolidar la recuperación de la actividad sin que la inflación y la presión cambiaria interrumpan el proceso en marcha.



