El reconocido economista Orlando Ferreres ha compartido sus estimaciones sobre la inflación en Argentina, sugiriendo que en abril se podría esperar un índice del 2,6%. Esta cifra representa una disminución significativa en comparación con el 3,4% registrado en marzo, lo que podría interpretarse como un respiro en el contexto económico del país. Sin embargo, Ferreres no se muestra completamente optimista, ya que anticipa que mayo podría traer consigo un leve repunte en los precios debido a aumentos en servicios públicos, combustibles y transporte.

En una reciente entrevista radial, Ferreres analizó las causas detrás de la desaceleración inflacionaria observada en abril. Según sus explicaciones, el menor aumento en los precios de los alimentos fue uno de los principales motores de esta tendencia. Sin embargo, también destacó que otros sectores, como esparcimiento, transporte, comunicaciones e indumentaria, continuaron mostrando un comportamiento inflacionario notable, lo que podría contrarrestar los efectos positivos de la desaceleración en el rubro alimentario.

El análisis del economista también incluyó una descripción de lo que él denomina una "economía dual". En este sentido, Ferreres observa que hay sectores como el agro, la minería, la energía y el sistema financiero que se desempeñan de manera favorable, mientras que otras áreas, como la construcción y la industria manufacturera, siguen rezagadas. Esta realidad sugiere un crecimiento económico anual que podría rondar el 2,8%, aunque el economista advierte que las debilidades en la inversión y el consumo siguen siendo preocupantes y podrían obstaculizar un avance más robusto.

Ferreres también planteó que la recuperación del salario real, junto con las paritarias, podría contribuir a una mejora gradual en el consumo durante los próximos meses. Sin embargo, destaca que la inversión sigue siendo insuficiente para consolidar un crecimiento sostenido. Esta situación se ve agravada por el riesgo país, que continúa siendo un factor limitante para la llegada de capitales externos, lo que podría perjudicar aún más las expectativas de recuperación económica.

A medida que se analizan las proyecciones para el tipo de cambio, Ferreres sostiene que se mantendrá relativamente estable en el corto plazo. Además, descarta la posibilidad de fuertes aumentos del dólar en los próximos meses, a medida que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) trabaja en el fortalecimiento de reservas. Sin embargo, el ambiente sigue siendo volátil, y todos los actores del mercado permanecen atentos a la evolución de la situación política y macroeconómica del país.

Por último, es importante destacar que, a pesar de la desaceleración en la inflación, esta no representa un alivio real para la mayoría de los hogares argentinos. La caída en los precios se asocia más con la disminución del consumo y la pérdida de poder adquisitivo, obligando a muchos a depender del crédito y la asistencia estatal para satisfacer sus necesidades básicas. Según datos recientes, más de la mitad de los hogares no logra cubrir la canasta básica, lo que pone de manifiesto la precariedad de la situación económica actual y la necesidad de políticas efectivas que promuevan un cambio estructural en lugar de soluciones temporales.