La renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrenta un futuro incierto, con estimaciones que sugieren que podría no llevarse a cabo hasta el año 2027. Así lo manifestó Eduardo Osuna, director general de BBVA México, durante la Reunión Nacional de Consejeros Regionales de la entidad. Según Osuna, la necesidad de contar con reglas claras es fundamental para atraer inversiones y sostener el crecimiento económico del país.

El T-MEC ha sido un pilar en la relación comercial entre México y sus socios norteamericanos, y a pesar de los desafíos políticos, el acuerdo seguirá siendo relevante debido a la profunda integración productiva entre México y Estados Unidos. Osuna destacó que, aunque el ambiente político pueda generar “mucho ruido” en torno a la renegociación, la realidad económica sugiere que el tratado se mantendrá vigente, dado el papel crucial que juega México en las importaciones estadounidenses y la integración de las cadenas de producción en América del Norte.

En el primer trimestre de 2026, México experimentó un notable crecimiento en sus exportaciones, las cuales aumentaron casi un 18% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este incremento es especialmente significativo, ya que en 2025 ya se había observado un aumento considerable debido a la anticipación en el envío de inventarios hacia Estados Unidos. Este contexto subraya la capacidad de México para adaptarse y aprovechar su posición en el mercado global.

Uno de los aspectos clave mencionados por Osuna es que, aunque la ratificación del T-MEC con condiciones favorables podría contribuir hasta con un 0,3% al crecimiento sostenido de la economía mexicana, existen otros factores que tienen un impacto más decisivo en la reactivación económica. En este sentido, el director de BBVA enfatizó que el verdadero desafío radica en fomentar la inversión privada nacional, que representa un 76% de la inversión total en el país, en comparación con solo un 11% de inversión extranjera y un 3% de inversión pública.

Osuna identificó varios obstáculos que limitan el crecimiento económico en México. La falta de infraestructura adecuada, la elevada informalidad en el mercado laboral y la inseguridad, tanto física como jurídica, son factores que han dificultado el avance del país. A pesar de que México ha mostrado capacidad de crecimiento, se encuentra por debajo de su potencial, con un crecimiento promedio que no supera el 2% en los últimos 25 años, y ha descendido en el ranking de economías mundiales, pasando del lugar 11 al 15.

En términos de inversión, BBVA México reportó una caída del 6,7% en la inversión total para 2025, con un retroceso del 5,2% en la inversión privada nacional y casi un 19% en la inversión pública. Sin embargo, la inversión extranjera directa tuvo un crecimiento del 10%. Para 2026, la entidad ajustó su pronóstico de crecimiento de 1,2% a 1,8%, aunque reconoció que cumplir con esta meta será un reto considerable a la luz de los datos recientes sobre la actividad económica. La situación actual demanda una reflexión profunda sobre las políticas necesarias para estimular la inversión y el crecimiento sostenido en el país.