La reciente aceleración del dólar oficial durante el mes de junio ha planteado interrogantes sobre su comportamiento en julio y el segundo semestre del año. Se prevé que la divisa continúe su tendencia al alza, impulsada por factores estacionales y cambios en el contexto económico. En este sentido, el pago del aguinaldo, la proximidad del Mundial y un aumento en la demanda de cobertura ante tasas de interés negativas son elementos que podrían influir en el precio del dólar en las próximas semanas.
Según Leonardo Anzalone, economista y director de CEPEC, el dólar parece estar en busca de un nuevo equilibrio tras varios meses de inestabilidad, en los que la inflación ha superado el 2% mensual. Anzalone sostiene que la actual presión cambiaria sugiere una corrección lógica en el valor de la moneda. Para el experto, el rango de cotización del dólar en el corto plazo oscilaría entre los $1.450 y $1.600, aunque advierte que la oferta de divisas por parte del sector agropecuario podría disminuir en la segunda mitad del año, lo que complicaría la situación.
Gustavo Ber, otro economista consultado, también ofreció su análisis sobre el comportamiento del dólar. A corto plazo, considera que el dólar experimentará un reacomodamiento gradual, sin superar los $1.500. La fortaleza del dólar a nivel global y el aumento en las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense son factores que impactan negativamente en las monedas emergentes, incluida la argentina. Ber sugiere que a medida que avancen los meses, el dólar podría acercarse más a la inflación, lo que complicaría aún más la situación económica del país.
Por su parte, Federico Glustein aportó su perspectiva sobre el futuro inmediato de la divisa norteamericana. Afirma que, tanto en julio como en agosto, el dólar presentará un sesgo levemente alcista, aunque todavía dentro de un rango relativamente controlado, entre $1.500 y $1.550, a menos que se produzca un evento disruptivo en el ámbito político o internacional. Glustein destaca la influencia de la demanda estacional, provocada por el pago de aguinaldos, el Mundial y las vacaciones, así como la morigeración de la oferta, factores que están impulsando el aumento del dólar.
Uno de los aspectos que Glustein menciona como crítico es el impacto de las tasas de interés negativas en pesos. Esta situación puede llevar a los inversores a buscar refugio en el dólar, especialmente si las licitaciones del Tesoro no muestran un rollover significativo. Además, la proximidad de las elecciones genera un ambiente propicio para la dolarización de carteras, lo que a su vez puede intensificar la presión sobre el tipo de cambio.
Finalmente, Anzalone identifica tres elementos clave para observar en el futuro cercano. En primer lugar, la liquidación del agro, que ha estado proporcionando oferta de divisas, pero que se debilitará con el paso de las semanas. En segundo lugar, las tasas de interés en pesos, que parecen haber encontrado un punto de estabilidad, y en tercer lugar, la inflación. Un nivel de inflación mantenido entre el 2% y el 3% mensual dificultaría la posibilidad de mantener el dólar en un nivel bajo, haciendo que las expectativas de devaluación sean más prominentes en el horizonte económico argentino.



