Un reciente informe elaborado por Oxford Economics, una consultora con sede en Londres, ha decidido mantener su proyección de crecimiento para la economía argentina de cara al año 2026, a pesar de haber registrado un primer trimestre que ha sido calificado como decepcionante. Este análisis revela que, a pesar de los desafíos que enfrenta el país, como la persistencia de factores de riesgo en la macroeconomía, hay elementos que podrían favorecer la expansión económica, particularmente un sector externo dinámico que podría compensar los resultados negativos del inicio del año.
Según el documento, la consultora prevé un aumento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino del 2,4% para el presente año. Esta cifra se encuentra por debajo de las expectativas de los analistas locales, quienes, de acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, anticipan un crecimiento del 2,8% para el mismo período. Además, la proyección de Oxford Economics se aleja aún más de la revisión más reciente realizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que había ajustado su previsión de crecimiento de un 4% a un 3,5% para el próximo año, lo que evidencia las diferencias en las expectativas entre distintas entidades.
El análisis de Oxford Economics también subraya que la alta puntuación de riesgo de mercado está vinculada a las políticas no convencionales que implementó la administración anterior, que incluyeron controles de precios y restricciones de capital. Estos factores han contribuido a una debilidad persistente en la demanda interna, lo que ha impactado negativamente en la economía. La consultora destaca que Argentina presenta una apertura económica limitada y que su producción se ha estancado desde el colapso del auge de los commodities hace aproximadamente diez años, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento futuro.
A pesar de la ligera mejora en la demanda interna registrada en 2025, gracias a la apreciación artificial del peso, Oxford Economics advierte que la eliminación de los controles de capital y la implementación de una nueva política cambiaria, junto con un proceso de desinflación más lento, probablemente resultarán en una corrección de la demanda. Esto pone de relieve la fragilidad de la recuperación económica y la necesidad de adoptar medidas más efectivas para mantener un crecimiento sostenido.
Entre los factores de riesgo, se menciona que la puntuación de riesgo de costo de mercado es extremadamente alta, con un valor de 8.0, lo que supera significativamente el promedio de la región latinoamericana. Esta situación es atribuida a décadas de políticas ineficaces que han conducido a costos inflados, pérdida de competitividad y un entorno regulatorio que desincentiva la inversión. Estos elementos son cruciales para entender la complejidad del panorama económico argentino y los retos que debe enfrentar el nuevo gobierno.
Desde la asunción de Javier Milei a la presidencia, se han implementado cambios significativos en la política económica, como la detención de la financiación monetaria del déficit por parte del Banco Central y una notable reducción de las tasas de inflación mensual. Sin embargo, la consultora también señala que la puntuación de riesgo cambiario se sitúa en 7.7, muy por encima del promedio regional, lo que subraya los desafíos que aún persisten en el mercado cambiario. En este contexto, el informe menciona que el gobierno de Milei decidió devaluar la moneda en un 54% como parte de su estrategia inicial y estableció un esquema de devaluación gradual del 2% mensual, lo que podría ayudar a corregir la sobrevaloración del peso hacia finales de 2026, aunque se deberán seguir monitoreando los efectos de estas decisiones en la economía.
Este diagnóstico sobre la situación económica argentina es significativo no solo por las cifras que presenta, sino también por las implicaciones que tiene para el futuro del país. La capacidad de Argentina para generar crecimiento sostenible dependerá de cómo se aborden los factores de riesgo, se implementen políticas efectivas y se fomente un ambiente propicio para la inversión y el desarrollo económico.



