El Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua experimentó un notable aumento del 6,1% durante el primer trimestre de 2026, superando el crecimiento del 3% registrado en el mismo periodo del año anterior. Esta información fue divulgada por el Banco Central de Nicaragua en la capital, Managua, y refleja un contexto económico en el que el país ha logrado mantener una trayectoria de crecimiento sostenido en comparación con años anteriores.
Este incremento en el PIB posiciona el crecimiento acumulado anual hasta marzo de 2026 en un 5,8%, una mejora significativa en relación al 2,9% del año pasado. Este rendimiento se considera un indicador positivo en el marco de la recuperación económica, consolidando la tendencia de crecimiento que el país ha mostrado en los últimos trimestres. La entidad monetaria subrayó que la actividad económica se ha mantenido firme, con un crecimiento interanual del PIB trimestral que alcanzó el 6,1%, ligeramente superior al 5,9% observado en el trimestre previo.
Las proyecciones del Banco Central para el año 2026 son optimistas, estimando un crecimiento económico que oscila entre el 3,5% y el 4,5%. Además, se prevé que la inflación anual se mantenga en un rango de entre el 2,5% y el 3,5%, lo que sugiere un entorno económico relativamente estable. Este contexto se presenta a pesar de los desafíos globales que afectan a muchas economías en desarrollo, lo que resalta la resiliencia de Nicaragua en su recuperación.
Las cifras de crecimiento en el primer trimestre de 2026 se atribuyen principalmente a un aumento en diversas actividades económicas. Entre las más destacadas se encuentran la explotación de minas y canteras, que creció un impresionante 24%, seguido por la construcción con un 16,7%, y el comercio, que experimentó un aumento del 15,8%. Otros sectores que también mostraron buen desempeño incluyen hoteles y restaurantes (9,8%), así como actividades pecuarias (6,8%), lo que indica una diversificación en las fuentes de crecimiento.
Sin embargo, no todas las áreas de la economía mostraron un desempeño positivo. Se observó una disminución en sectores como la pesca y acuicultura, que decrecieron un 10%, así como en la producción eléctrica (-3,9%), la administración pública y defensa (-3%) y la agricultura (-2,4%). Estos datos sugieren que, a pesar del crecimiento general, hay sectores que enfrentan dificultades que podrían requerir atención y políticas específicas para revertir estas tendencias negativas.
Desde el punto de vista del gasto, el crecimiento del PIB trimestral estuvo impulsado por la combinación de una demanda interna robusta y una demanda externa neta favorable. La demanda interna, en particular, se vio impulsada por un aumento en el consumo del 3,6% y una inversión fija que creció un 10,9%. En el ámbito externo, el crecimiento de las exportaciones alcanzó el 12,9%, superando el aumento de las importaciones, que fue del 5,8%, lo que refleja una mejora en la balanza comercial del país.
Por último, es importante destacar que, a precios corrientes, el PIB trimestral mostró un crecimiento interanual del 17% y un promedio anual del 14,8%. Este desempeño se enmarca dentro de un contexto en el que Nicaragua ha ido recuperándose gradualmente desde una contracción promedio del 2,83% anual entre 2018 y 2020, lo que resalta el impacto positivo de las políticas económicas implementadas en los últimos años. Las cifras del PIB en años anteriores también son alentadoras, con crecimientos del 4,9% en 2025, 3,6% en 2024 y 4,4% en 2023, lo que indica una tendencia positiva que podría continuar en el futuro cercano.



