En América Latina, la tecnología se erige como un potente motor de cambio para las mujeres que buscan emprender y expandir sus negocios. En un contexto donde la inteligencia artificial (IA), la economía digital y las plataformas financieras emergen como herramientas clave, las emprendedoras están rompiendo barreras históricas que las limitaban y proyectándose hacia un modelo empresarial de alcance global. Este fenómeno no solo transforma la manera en que las mujeres hacen negocios, sino que también redefine el panorama económico de la región.

A pesar de que las mujeres representan únicamente el 27% de los emprendedores en América Latina, según el Mapa del Emprendimiento de South Summit 2024, se observa una tendencia creciente hacia la presencia femenina en sectores tecnológicos y de alto impacto. Esta evolución es crucial, ya que el desafío radica en trascender los negocios de pequeña escala para crear compañías que puedan alcanzar valoraciones millonarias y competir en mercados internacionales. La ambición de las emprendedoras va más allá de lo convencional, buscando posicionarse en la vanguardia de la innovación tecnológica.

Históricamente, el emprendimiento femenino en la región ha estado asociado a proyectos de menor escala. Sin embargo, la actualidad presenta un cambio significativo, donde las mujeres están orientándose hacia la creación de empresas tecnológicas con el potencial de convertirse en unicornios. Silvina Moschini, especialista en criptomonedas y en el ámbito del emprendimiento femenino, señala que aunque es común ver la creación de pequeños negocios, es mucho más desafiante pensar en una compañía valorada en mil millones de dólares. Este tipo de mentalidad desafía los paradigmas tradicionales y alienta a las mujeres a aspirar a metas más elevadas.

La IA, según Moschini, está posibilitando un crecimiento sin precedentes en este sector. “La IA permite construir empresas que podrían alcanzar valoraciones de mil millones de dólares con un equipo mínimo, utilizando agentes automatizados”, explica. Esta tecnología no solo aligera la carga de trabajo, sino que también permite a las emprendedoras escalar sus negocios de manera eficiente y con un enfoque global. Este cambio tecnológico representa una oportunidad única para aquellas que buscan innovar en la industria.

La digitalización, sumada al acceso a internet, ha democratizado el paisaje emprendedor en la región. Según la experta, “cualquier persona con una computadora, acceso a internet y motivación puede iniciar su propio negocio hoy”. Este acceso ha permitido que más mujeres se aventuren en el mundo del emprendimiento, aunque también plantea nuevos desafíos. La adaptabilidad se posiciona como un factor clave en este contexto; las emprendedoras que logran autoaprendizaje y se adaptan rápidamente a los cambios del mercado son las que están mejor posicionadas para el éxito.

No obstante, a pesar de los avances, las mujeres enfrentan el obstáculo de traducir su capacidad para crear comunidades en rentabilidad económica. Moschini menciona que, “las mujeres somos excelentes en la creación de redes, pero a menudo fallamos en monetizar esas conexiones”. Por ello, enfatiza la necesidad de empoderar a estas mujeres para que construyan sus propias fortalezas y modelos de negocio sustentables. La participación activa en la inversión es fundamental para cerrar la brecha de género en el ámbito tecnológico y en otras industrias.

En este sentido, un dato alentador es la creciente transferencia de riqueza hacia las mujeres, lo que podría facilitar su acceso al capital necesario para invertir y hacer crecer sus negocios. La transformación del ecosistema emprendedor femenino en América Latina está en marcha, y a medida que más mujeres asumen roles de inversoras, se espera que la dinámica del mercado evolucione hacia una mayor equidad. Así, el futuro del emprendimiento femenino se vislumbra lleno de oportunidades, donde la tecnología juega un papel fundamental en la creación de nuevas fortunas y en la redefinición del éxito empresarial.