La Paz, 5 de abril (Redacción Medios Digitales). En un reciente informe, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha revelado que las compensaciones por los daños ocasionados por gasolina en mal estado han alcanzado la cifra de 1,2 millones de dólares. Este problema ha afectado a diversas unidades del parque automotor en el país, generando preocupación entre los conductores y transportistas afectados.

A finales de febrero, YPFB hizo público que se habían detectado residuos de goma y manganeso en los tanques de almacenamiento de gasolina. Este hallazgo provocó un desbalance en la composición del combustible, lo que a su vez ha generado inconvenientes en el funcionamiento de numerosos vehículos. Ante esta crisis, el Gobierno implementó el Sistema de Registro y Evaluación de Contingencias (SREC) para atender las posibles reclamaciones y ofrecer compensaciones a los afectados, asegurando que se realizarían evaluaciones según la gravedad de cada caso.

El proceso de compensación se ha llevado a cabo mediante transferencias bancarias y pagos en ventanilla a través del Banco Unión, según lo comunicado por YPFB. La empresa estatal ha enfatizado la importancia de atender cada solicitud con criterios técnicos y de transparencia, garantizando que se brinde una compensación justa a los damnificados. Este procedimiento se extenderá hasta el 15 de abril, y la petrolera continúa revisando los casos pendientes para asegurar que se cumplan estos estándares.

Durante el mes de febrero, YPFB también anunció que se han implementado varias medidas para mejorar la calidad de la gasolina. Entre estas, se destacan el aumento de los controles en la cadena de distribución, la limpieza de los tanques de almacenamiento y la elevación de los parámetros de calidad exigidos a los proveedores. Además, se ha decidido incorporar aditivos que garanticen un mejor rendimiento del combustible, buscando así mitigar futuros problemas.

Los reclamos por la mala calidad del combustible comenzaron a surgir en enero y se intensificaron a lo largo de los meses siguientes. Diferentes sindicatos de transportistas, especialmente en las ciudades de La Paz y El Alto, han manifestado su descontento, llevando a cabo protestas que incluyeron paros y bloqueos de calles. Estas acciones tienen como objetivo exigir al Gobierno una solución rápida y efectiva, así como una compensación adecuada por los daños sufridos.

Frente a la creciente presión social, el presidente Rodrigo Paz tomó la decisión de destituir al presidente de YPFB, Yussef Akly, y nombrar a Claudia Cronenbold en su lugar. Este cambio en la dirección de la empresa estatal se produce en un contexto en el que aún persisten los reportes de daños en vehículos a causa de la gasolina en mal estado. El Gobierno ha prometido firmar nuevos contratos con proveedores que ofrezcan gasolina de mayor octanaje, sin alterar los precios actuales, y ha planificado la limpieza de los tanques de todos los surtidores de combustible, buscando así restablecer la confianza de los usuarios en el sistema.

Esta situación refleja la complejidad de la gestión del sector energético en Bolivia y los desafíos que enfrenta el actual Gobierno para garantizar la calidad de los combustibles. La respuesta a esta crisis será fundamental no solo para resolver los problemas inmediatos, sino también para restaurar la confianza de los transportistas y ciudadanos en la capacidad del Estado para manejar situaciones de emergencia en el ámbito energético.