En los últimos dos años, el acceso al crédito se ha convertido en un recurso fundamental para muchas familias argentinas, funcionando como un amortiguador ante la pérdida de poder adquisitivo en un contexto de ajuste económico. Sin embargo, esta solución financiera ha desencadenado un aumento preocupante en la morosidad, que pone de manifiesto la vulnerabilidad de los hogares. De acuerdo a datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), al finalizar diciembre de 2025, el índice de irregularidades en los préstamos familiares alcanzó el 9,3%, evidenciando tensiones significativas en ciertos sectores de la población.

En diciembre de 2025, los salarios reales experimentaron una caída del 2,1% interanual, según la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) del Ministerio de Capital Humano. En este escenario, el endeudamiento ha funcionado como una especie de ingreso adicional temporal. Analistas de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia señalaron que esta situación representa un "puente intertemporal" que ha ayudado a mitigar el impacto del ajuste en la calidad de vida de las familias. No obstante, el número de personas endeudadas alcanzó los 20,5 millones, lo que equivale al 60% de la población adulta, transformando el crédito de un motor de consumo a un factor que restringe la capacidad financiera de los hogares.

El período 2024-2025 marcó un cambio crítico en la relación entre crédito y consumo. Ante la severa disminución del poder adquisitivo, impulsada por la inflación y las políticas de austeridad, las familias recurrieron al financiamiento para mantener sus gastos básicos. Según datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero (CENDEU) y la RIPTE, el ratio de crédito respecto al salario medio pasó de 1,5 al cierre de 2024 a 2,5 en diciembre de 2025. Esto indica que, en promedio, los hogares argentinos acumularon deudas equivalentes a dos salarios y medio mensuales, lo que se tradujo en un "aguinaldo extra" en 2025 para cubrir gastos cotidianos. Sin embargo, a pesar de que el crédito ha jugado un papel compensatorio, las altas tasas de interés y la caída mensual de los salarios reales han convertido el endeudamiento en una carga más que en una solución.