En un contexto de preocupación tras un tiroteo que resultó en la muerte de una turista canadiense en la Pirámide de la Luna, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha salido a desmentir las acusaciones de recortes en el presupuesto destinado a la seguridad de las zonas arqueológicas. Este pronunciamiento se produce en respuesta a un comunicado emitido por el Sindicato Nacional de Restauradores (SINAR), que había alertado sobre una presunta disminución de recursos y la falta de atención a la seguridad en estos sitios, considerados Patrimonio de la Humanidad.
El INAH afirmó que los recursos asignados a la seguridad de las zonas arqueológicas y museos se mantienen estables y, en algunos casos, se han incrementado. Según el organismo, el presupuesto original para 2026 destinado a servicios de vigilancia era de 188,7 millones de pesos (aproximadamente 10,8 millones de dólares), pero se amplió a 296,7 millones de pesos (cerca de 17 millones de dólares), superando así lo ejercido en el año anterior. Esta afirmación busca calmar las inquietudes sobre la seguridad en un momento crítico tras el trágico incidente ocurrido el pasado lunes.
A pesar de las declaraciones del INAH, el sindicato argumenta que la situación de la seguridad en Teotihuacán es alarmante y no se debe solo a un evento aislado. En su comunicado, el SINAR señala que la reducción constante del presupuesto ha llevado a una disminución en la cantidad de custodias, un desuso de equipos de revisión en los accesos y la falta de insumos necesarios para el mantenimiento de las áreas de conservación. Este punto de vista sugiere que la problemática de la seguridad es parte de una serie de negligencias acumuladas a lo largo del tiempo.
El tiroteo que ocurrió en la icónica Pirámide de la Luna dejó un saldo trágico de una persona fallecida y al menos 13 heridos de diversas nacionalidades. Las autoridades identificaron al agresor como Julio César Jasso, quien, según informes, actuó solo y se inspiró en ataques violentos registrados en otros países. Este hecho ha generado un llamado urgente a la reflexión sobre la seguridad en espacios culturales y turísticos, que son vitales para la economía y la identidad cultural de México.
Desde el miércoles, el INAH ha implementado medidas adicionales de seguridad en Teotihuacán, colaborando con la Guardia Nacional y las autoridades locales para fortalecer los protocolos de vigilancia y garantizar la seguridad de los visitantes. A pesar de estas acciones, la situación sigue generando incertidumbre y preocupación entre los trabajadores del sector cultural y los visitantes que acuden a disfrutar de este importante legado histórico.
Este incidente ha puesto de manifiesto un debate más amplio sobre el financiamiento y la gestión de la seguridad en los sitios arqueológicos de México. A medida que el país se enfrenta a un aumento de la violencia en distintas regiones, la protección de estos lugares emblemáticos se vuelve cada vez más crítica para salvaguardar no solo la historia y la cultura, sino también el turismo, que es un pilar fundamental de la economía nacional. La pregunta que persiste es si las medidas adoptadas serán suficientes para prevenir futuros incidentes y garantizar la seguridad en estos espacios sagrados.
En conclusión, el INAH defiende su posición ante las denuncias del SINAR, pero el desafío de mantener la seguridad en las zonas arqueológicas de México es un tema que requiere atención continua. Con un contexto de violencia creciente en el país, es imperativo que se tomen decisiones fundamentadas y se implementen estrategias efectivas para proteger tanto a los visitantes como al patrimonio cultural que representa Teotihuacán y otros sitios de importancia histórica.


