María Castiglioni, reconocida directora de C&T Asesores Económicos, ha ofrecido un profundo análisis sobre la reciente disminución de la pobreza en Argentina, que se situó en un 28,2% durante el segundo semestre de 2025. Según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), esta cifra representa una reducción de 3,4 puntos porcentuales en comparación con el primer semestre del año anterior, y una disminución notable de 9,9 puntos porcentuales en términos interanuales. La caída en la indigencia, que ahora se encuentra en un 6,3%, con una reducción de 1,9 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior, también es un dato alentador que merece ser destacado.

Castiglioni enfatiza que el descenso de la pobreza es el resultado de una combinación de factores, entre los que se destaca la baja en la inflación y la recuperación de los salarios en el sector informal y de los trabajadores autónomos. La economista explica que, aunque los precios de ciertos productos esenciales que forman parte de la canasta básica total y alimentaria experimentaron aumentos, estos fueron menores al promedio general de la inflación. Esto sugiere que, a pesar de las dificultades económicas, la población ha podido acceder a una mejor calidad de vida en términos relativos.

En relación con la inflación, Castiglioni estima que, durante marzo, este indicador se ubicó en un 2,7%, y anticipa que podría continuar su tendencia a la baja en los próximos meses. Esta moderación en el aumento de precios brinda un respiro a las familias argentinas, que han enfrentado un contexto de incertidumbre económica. La economista argumenta que, antes del estallido del conflicto bélico que afectó la economía global, ya se observaban indicios de que la inflación podría ser más contenida de lo que se había anticipado previamente.

En el contexto de la reciente disertación del ministro de Economía, Luis Caputo, en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde se dirigió a empresarios que abogan por una devaluación del peso, Castiglioni sostiene que existen sectores que podrían beneficiarse de un tipo de cambio más competitivo. Sin embargo, enfatiza que regresar a un escenario de un dólar alto o un peso debilitado es inviable, ya que esto representaría un desequilibrio interno y un aumento del déficit fiscal. Esta reflexión es crucial para entender la postura del gobierno y los desafíos que enfrenta la economía argentina.

Al ser consultada sobre el impacto de la disminución de la pobreza y la relevancia de los cambios metodológicos en la Encuesta Permanente de Hogares, Castiglioni señala que la interpretación de estos datos es subjetiva. La metodología utilizada por el INDEC, aunque puede presentar variaciones, sigue siendo la misma en su esencia. La economista menciona que expertos en la materia, como Martín González Rozada, sostienen que las modificaciones en el cuestionario no necesariamente implican una mejora en la calidad de vida, ya que las preguntas formuladas a los encuestados siguen siendo similares a las de años anteriores.

Además, Castiglioni menciona la discusión en torno al índice de salarios del INDEC, que presenta un salario por hora que no refleja con precisión la realidad del mercado laboral, dado que no captura adecuadamente las distintas fuentes de ingreso de los trabajadores. Este aspecto es fundamental para entender la dinámica del empleo y los ingresos en un país donde la informalidad laboral es elevada. La economista concluye su análisis resaltando la importancia de seguir monitoreando la situación económica y social, para poder implementar políticas que realmente impacten en la mejora del bienestar de la población.