El ministro de Economía, Luis Caputo, ha reafirmado su confianza en que la inflación comenzará a desacelerarse a partir del mes de abril, a pesar de que las proyecciones para marzo indican que esta podría superar el 3%. Durante su intervención en el AmCham Summit 2026, Caputo expresó su optimismo al afirmar que “creo que a partir de abril vamos a ver una desaceleración en la inflación importante”, una declaración que busca generar expectativas positivas en un contexto económico desafiante.
El funcionario hizo hincapié en que el proceso de desinflación había mostrado un avance significativo en el año anterior, pero que este avance se vio obstaculizado por la inestabilidad económica previa a las elecciones. Caputo mencionó lo que calificó como una “dolarización masiva” que afectó la dinámica del mercado y acentuó la caída en la demanda de dinero. En este contexto, el ministro comentó que actualmente se encuentra en curso un proceso de “purgado” de esta caída en la demanda, aludiendo a una posible recuperación en el sector.
En sus declaraciones, Caputo también abordó la supuesta dicotomía entre inflación y crecimiento económico, una visión que muchos economistas han sostenido en diversas ocasiones. El ministro refutó esta idea al afirmar que “no coincido para nada en ese ‘trade-off’ que hablan muchos entre inflación y crecimiento”. Según su perspectiva, existe la posibilidad de alcanzar un escenario de desinflación acompañado de un crecimiento sostenido, lo que podría cambiar la narrativa económica de los últimos años.
El titular de la cartera económica destacó que, con el inicio de abril, se abrirá un “círculo virtuoso” que permitirá a la economía argentina experimentar un crecimiento significativo. Aseguró que los próximos 18 a 20 meses serán un periodo clave, en el que se espera que el país transite por una de las etapas más positivas de su historia económica reciente. Esta declaración, sin duda, busca infundir confianza en el sector empresarial y en la población en general, que ha enfrentado desafíos económicos considerables en los últimos tiempos.
La crítica de Caputo hacia algunos empresarios que, a su juicio, no han logrado adaptarse a los cambios en el entorno económico, resuena en un contexto donde la flexibilidad y la adaptabilidad son esenciales para enfrentar la volatilidad del mercado. En sus palabras, insinuó que “cambió la música y algunos no cambiaron el paso”, sugiriendo que es imperativo que los líderes empresariales se alineen con las nuevas realidades económicas para poder contribuir al crecimiento del país. Esto plantea un desafío no solo para el gobierno, sino también para las empresas que deben reinventarse en un panorama cambiante.
Las expectativas sobre la inflación y el crecimiento están intrínsecamente vinculadas a las políticas económicas que se implementen en los próximos meses. La capacidad del gabinete económico para gestionar adecuadamente estos factores será crucial para determinar si las proyecciones de Caputo se materializan. Si bien la confianza es un elemento fundamental, la realidad económica siempre puede presentar sorpresas, lo que hace que los próximos meses sean decisivos, tanto para el gobierno como para la sociedad en su conjunto.



