La Rioja volvió a utilizar bonos o cuasimonedas para cancelar parte de las obligaciones con sus empleados públicos. Los instrumentos, conocidos coloquialmente como “Chachos” y denominados legalmente Bocade (Bonos de Cancelación de Deuda), reaparecieron en la circulación cotidiana en un contexto de restricciones financieras para las provincias.

El gobernador riojano, Ricardo Quintela, viene cuestionando, al igual que su par bonaerense Axel Kicillof, una reducción significativa en los fondos provenientes de la coparticipación. A esa situación se suma la caída de la recaudación asociada a la recesión, que también disminuye los recursos distribuidos diariamente a los distritos mediante el denominado “goteo”.

La utilización de los Chachos volvió a poner en escena el antecedente de los patacones, el bono bonaerense que circuló entre 2001 y 2003. Durante ese período, el instrumento se empleó para pagar una parte de los salarios de empleados públicos, funcionarios y magistrados, mientras completaba los ingresos que se abonaban en pesos.

Desde entonces, cada crisis que evoca el escenario de 2001 suele reactivar el recuerdo de aquellos pagos con bonos. La experiencia riojana volvió a instalar esa comparación en la agenda, aunque los instrumentos pertenecen a momentos y jurisdicciones diferentes.