El mercado de bonos en dólares abre con un comportamiento mixto en Wall Street, a pesar de la reciente presentación del Tesoro sobre su hoja de ruta de pagos hasta el año 2027. Esta situación se produce en un contexto donde, según el último relevamiento del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), se estima una inflación mensual del 2% para junio, lo que genera incertidumbre entre los inversores y analistas económicos. La combinación de estos factores ha llevado a una jornada volátil para los activos en dólares, reflejando las tensiones inherentes en la economía argentina.
En la bolsa local, el índice S&P Merval experimentó una caída del 0,5%, alcanzando los 3.249.985,870 puntos. Dentro del grupo de acciones más representativas, los mayores descensos fueron registrados por Banco Macro, que cayó un 1,1%, Loma Negra con una baja del 1% y BBVA, que retrocedió un 0,9%. El comportamiento de los American Depositary Receipts (ADRs) también fue negativo, con Grupo Supervielle y BBVA presentando pérdidas del 1,7% y 1,5%, respectivamente. Esta tendencia a la baja en los mercados refleja el impacto de las expectativas inflacionarias y la incertidumbre política y económica que enfrenta el país.
En una jornada previa, el equipo económico del Gobierno presentó un ambicioso programa financiero que abarca hasta el final de 2027, destacando las fuentes y usos de dólares en un periodo crítico para la economía argentina. Las proyecciones indican que el programa de financiamiento en dólares para el año 2026 prevé un superávit de 3.700 millones de dólares, cantidad que podría contribuir a cubrir parte de las necesidades de refinanciamiento para 2027. Esto sugiere que, de mantenerse este escenario, el país no tendría que recurrir a los mercados internacionales de deuda, lo que podría aliviar la presión sobre los bonos y el riesgo país en el corto plazo.
Desde la consultora Max Capital se comunicó que el programa financiero se basa en financiamiento proveniente de organismos multilaterales y previsiones de emisión de bonos bajo legislación local por 2.000 millones de dólares en 2026, comenzando con un nuevo Bonar 2029, y 5.000 millones en 2027. Además, se contemplan privatizaciones de empresas estratégicas como Transener y Aguas y Saneamientos Argentinos (AYSA). Para el año 2027, se estima la inclusión de préstamos bilaterales por 2.000 millones de dólares, lo que muestra un enfoque integral para asegurar la estabilidad financiera del país.
A raíz de este anuncio, los bonos en dólares han mostrado un desempeño mixto en el mercado. Los bonos Globales lograron un leve aumento del 0,2%, especialmente en los plazos más largos, que subieron un 0,4%. Sin embargo, los Bonares sufrieron una caída del 0,3%, arrastrados principalmente por el AL35, que disminuyó un 0,6%. Esta reacción del mercado refleja la cautela de los inversores ante un panorama económico incierto, donde el riesgo país se sitúa en 408 puntos básicos, manteniéndose en niveles mínimos desde que asumió la actual gestión.
Por otro lado, los bonos BOPREAL, que han sido considerados como una opción más segura en el contexto actual, también experimentaron un leve incremento del 0,2%. Este comportamiento de los activos refleja el interés de los inversores por diversificar sus carteras en un entorno de alta volatilidad e incertidumbre. Mientras tanto, la atención del mercado se centra en la evolución de las políticas económicas del Gobierno y su capacidad para cumplir con las proyecciones establecidas en el programa financiero, lo que será clave para restaurar la confianza de los inversores en el futuro inmediato.



