El próximo martes, la Selección argentina se medirá ante Egipto en los octavos de final del Mundial 2026, un partido que promete ser un desafío significativo para el equipo nacional. Si bien Argentina llega como favorita, no se puede subestimar a un conjunto egipcio que ha demostrado una notable evolución en su juego, culminando en su primera victoria en instancias de eliminación directa en la historia de los mundiales. Dirigidos por Hossam Hassan, los egipcios han construido un equipo sólido, cimentado en una identidad táctica clara y en una tenacidad competitiva que ha sorprendido a más de uno en esta Copa del Mundo.

El camino de Egipto hacia los octavos comenzó con un empate 1-1 ante Australia, pero su determinación quedó evidenciada cuando se impuso 4-2 en la tanda de penales. Esta victoria no solo representó un hito para el fútbol egipcio, sino que también les otorgó un impulso moral significativo para enfrentar a la vigente campeona del mundo. El desafío ahora es monumental: intentar desbancar a un equipo argentino con grandes aspiraciones y un historial reciente de éxitos en el fútbol internacional.

La fortaleza del equipo egipcio radica en su cohesión grupal más que en las individualidades. Hossam Hassan ha logrado conformar un plantel que se caracteriza por un orden defensivo riguroso y una estrategia de contraataque que puede desestabilizar a cualquier rival. En este sentido, el esquema táctico que ha utilizado mayormente es el 4-2-3-1, aunque en situaciones críticas, han optado por reforzar su defensa con una línea de cinco jugadores, lo que les ha permitido contener mejor a adversarios de mayor calibre.

A lo largo del torneo, Egipto ha demostrado que sabe esperar en un bloque medio, cerrando los espacios y esperando el momento adecuado para lanzar ataques veloces. En este contexto, futbolistas como Zico y Emam Ashour han destacado, siendo Ashour una de las revelaciones del torneo con dos goles que han sido fundamentales en la campaña de su selección. Sin embargo, el ojo del mundo sigue posado sobre Mohamed Salah, la estrella del equipo, cuya capacidad para cambiar el curso de un partido es indiscutible.

A pesar de ser la figura más reconocible y esperada, el rendimiento de Salah en este Mundial ha sido menos impactante de lo que se anticipaba. Tras una larga trayectoria en el Liverpool, donde se consolidó como uno de los delanteros más temidos de Europa, Salah solo ha logrado marcar un gol en la fase de grupos, lo que ha llevado a que otros jugadores, como Emam Ashour y Omar Marmoush, hayan tenido un papel más protagónico en algunos partidos. Esta situación genera incertidumbre respecto a si el capitán podrá encontrar su mejor versión en el momento crucial del torneo.

A pesar de su estructura defensiva sólida, Egipto no está exento de debilidades, y la Selección argentina está bien consciente de ello. Uno de los puntos más vulnerables del equipo se encuentra en los laterales, donde Ahmed Fatouh y Karim Hafez han tenido dificultades frente a extremos veloces. En el otro flanco, Mohamed Hany ha sido objeto de críticas y no ha logrado mostrar la seguridad necesaria, lo que podría ser un factor determinante que Argentina aproveche para crear oportunidades ofensivas. Con toda esta información, el encuentro del martes promete ser un choque apasionante, donde cada detalle podría inclinar la balanza hacia uno u otro lado.