En una decisión que refleja la compleja situación que atraviesa la industria de la construcción en Argentina, la cementera Loma Negra anunció el cierre temporal de su horno principal en la planta de L’Amalí, ubicada en Olavarría, hasta noviembre de este año. Esta medida, que responde a la crisis actual del sector, también está vinculada a una reestructuración interna tras el reciente cambio de dueños de la compañía. La falta de obras públicas y el aumento de costos en dólares han complicado aún más el panorama para los productores de cemento.

La empresa justificó esta decisión en el notable incremento del precio del gas durante la temporada invernal, así como en el alto nivel de stock de clínker, el componente fundamental para la producción de cemento. Según estimaciones, Loma Negra tiene acumuladas más de 700.000 toneladas de clínker, un volumen que la empresa busca reducir mientras reorganiza su proceso productivo. Esta situación es inusual, ya que, como indicó Alejandro Santillán, secretario general del sindicato minero AOMA de Olavarría, las interrupciones por mantenimiento no suelen extenderse más de 40 días.

La reciente paralización del horno principal marca un hito en la historia operativa de Loma Negra. La compañía, que se ha consolidado como la mayor productora de cemento del país, experimenta una transición significativa tras su cambio de propietarios. La reestructuración de deuda de la brasileña InterCement, que había controlado la firma por casi dos décadas, culminó en la adquisición por el empresario argentino Marcelo Mindlin, quien ahora lidera la compañía junto a fondos de inversión internacionales.

Este nuevo liderazgo llega en un momento crítico, ya que la industria enfrenta desafíos significativos. La falta de inversión en obras públicas y el encarecimiento de los insumos han llevado a una desaceleración en la actividad constructiva, lo que a su vez impacta en la demanda de cemento. La decisión de detener el horno principal se inscribe en una estrategia más amplia para asegurar la viabilidad financiera de la empresa en un contexto de incertidumbre económica.

El apagado del horno no es solo una respuesta a la situación actual, sino también una acción que busca ajustar la estructura productiva de Loma Negra. La empresa pretende preservar su liquidez y optimizar sus costos energéticos durante el invierno, un período en el que la demanda de cemento históricamente tiende a disminuir. La administración de Mindlin, consciente de esta realidad, busca implementar un plan que permita a la compañía navegar esta fase desafiante.

A medida que se avanza hacia finales de año, Loma Negra espera una mejora en la demanda de cemento, lo que podría llevar a una reactivación de la producción. Sin embargo, el camino hacia la recuperación se presenta lleno de obstáculos, y la empresa deberá estar atenta a las condiciones del mercado y a las posibles oportunidades que puedan surgir. En este complejo escenario, las decisiones estratégicas que tome la nueva administración serán cruciales para asegurar la continuidad y sostenibilidad de Loma Negra en el competitivo mercado del cemento argentino.