El Poder Ejecutivo anunció recientemente que presentará un proyecto de ley para establecer una nueva Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La iniciativa reemplazaría la normativa vigente, asociada a la reforma de 2012, y abriría un debate sobre los lineamientos que deberían orientar el funcionamiento de la autoridad monetaria.

Entre los principios considerados centrales para el diseño institucional de un banco central se encuentra la independencia respecto del poder político. Esta autonomía debe estar acompañada por objetivos claros, establecidos por ley, que ordenen la toma de decisiones y delimiten las responsabilidades de la entidad.

En esa línea, las cartas orgánicas de la Reserva Federal de Estados Unidos, el Bank of Japan, el Banco Central Europeo, el Bank of England y el Riksbank de Suecia —la entidad de este tipo más antigua del mundo— contemplan mandatos vinculados con la preservación del valor de la moneda y la estabilidad de precios.

Otro de los lineamientos señalados es la prohibición de financiar al Tesoro Nacional mediante la emisión de dinero sin respaldo. A esto se suma la necesidad de establecer una regulación y un control rigurosos del sistema financiero, junto con mecanismos de auditoría a cargo de profesionales externos. Estos elementos deberían ser considerados en el proyecto de ley que el Poder Ejecutivo prevé presentar para reemplazar la Carta Orgánica actual.