El ataúd de Pelé permaneció abierto durante el velatorio realizado el 2 de enero de 2023 en el estadio Vila Belmiro, del Santos. El féretro, marrón brillante y con detalles dorados, estaba rodeado por banderas de Brasil y del club. El exfutbolista tenía el rostro cubierto por un velo blanco transparente, vestía una camisa del mismo color y llevaba las manos cruzadas sobre el pecho. Entre sus dedos había un rosario católico dorado y marrón, colocado por su viuda, Marcia Aoki.

A un metro del féretro, Gianni Vincenzo Infantino se tomó una selfie. Más tarde, el presidente de la FIFA explicó que había respondido al pedido de antiguos amigos de Pelé, entre ellos exjugadores que buscaban fotografiarse junto al dirigente. La escena quedó asociada a la creciente exposición pública de Infantino, quien tiene un salario anual de 6 millones de dólares, utiliza un jet de Qatar, mantiene una agenda con líderes mundiales y supera los cuatro millones de seguidores en Instagram.

En ese marco, Infantino anunció un proyecto para poner a la venta el 20% del negocio de los Mundiales, una iniciativa que enfrenta la amenaza de un cisma europeo y que el dirigente presentó como parte de una nueva etapa para el fútbol internacional. El plan se denomina FIFA Forward Enterprises (FFE) y contempla una sociedad entre la FIFA y el fondo de inversión Thrive Capital, de Joshua Kushner, hermano del yerno de Donald Trump, con la participación, entre otras entidades, del banco JP Morgan.

La propuesta todavía necesita la aprobación de las 211 federaciones afiliadas a la FIFA. A cambio, Infantino les promete unos 80 millones, aunque el material disponible no precisa si se trata de una suma total o de un monto correspondiente a cada asociación. El proyecto profundiza el vínculo entre la conducción del fútbol mundial, las finanzas estadounidenses y el entorno empresarial relacionado con el apellido Trump.