Las reservas de divisas de Japón disminuyeron en agosto en 80.000 millones de dólares, equivalentes a unos 69.000 millones de euros. El retroceso fue del 6,18% y constituyó la mayor caída porcentual desde que comenzaron los registros históricos, en el año 2000. El descenso se produjo mientras el Gobierno japonés desplegaba operaciones para sostener al yen frente al dólar, después de que la moneda alcanzara en julio su nivel más bajo en casi 40 años.
El Ministerio de Finanzas no informó oficialmente las causas de la reducción. Sin embargo, un funcionario del Gobierno atribuyó principalmente el movimiento a la pérdida de valor de mercado de los bonos del Estado incluidos en las reservas, en un escenario de aumento de las tasas de interés. A esa variación se sumó el impacto de las intervenciones realizadas por las autoridades en el mercado cambiario entre el 30 de julio y el 26 de agosto.
El propio Ministerio de Finanzas comunicó que en agosto destinó una cifra récord de 15,4 billones de yenes, unos 82.930 millones de euros, a operaciones para defender la cotización de la moneda japonesa. Las medidas se tomaron luego de que el yen se aproximara a mínimos frente al dólar no observados desde 1986.
Tras esas intervenciones, el yen registró una fuerte apreciación. En los últimos días llegó a cotizar a 154 yenes por dólar, un nivel que representó su regreso a valores similares a los de febrero de ese año.



