La producción energética en Argentina concluyó el año 2025 con cifras negativas, según el último análisis del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Este informe señala que la generación de energía experimentó un descenso interanual del 0,4%, mientras que en términos desestacionalizados, se observó una caída del 1,2% en comparación con el trimestre anterior. Estas cifras reflejan un panorama complejo para el sector energético, lo que despierta inquietudes sobre la salud general de la economía nacional.

Uno de los puntos más destacados del informe es la drástica reducción en la distribución de gas, que se contrajo un alarmante 8,1% interanual durante el último trimestre de 2025. Este fenómeno ha sido atribuido principalmente a una disminución en el consumo por parte de las industrias, lo que indica una desaceleración en la actividad productiva del país. A medida que el sector industrial enfrenta desafíos, la reducción en la entrega de gas se convierte en un síntoma de una economía que lucha por mantener un crecimiento sostenible.

En términos concretos, los volúmenes de gas suministrados a los usuarios industriales pasaron de 4.788,3 millones de metros cúbicos en 2024 a 4.401,7 millones de m³ en 2025. Esta disminución no solo es significativa, sino que también revela el impacto directo que la merma en la actividad industrial tiene sobre la demanda energética. La industria, que históricamente ha sido un pilar fundamental de la economía argentina, parece estar enfrentando uno de sus momentos más desafiantes.

A pesar de la caída en la distribución de gas, otros sectores de la matriz energética presentan un comportamiento diferente. La generación neta de electricidad registró un incremento del 4,2%, y los derivados del petróleo también mostraron un crecimiento del 2,5% en términos de toneladas equivalentes de petróleo. Este contraste resalta la heterogeneidad en el rendimiento de los distintos componentes del sector energético, sugiriendo que no todos los segmentos están sufriendo de la misma manera.

Las expectativas de las empresas gasíferas para el primer trimestre de 2026 no son optimistas. Un análisis realizado por el Indec indica que el 75% de las firmas del sector anticipa que la demanda interna se mantendrá sin cambios, mientras que solo un 25% prevé un posible aumento. En cuanto a las exportaciones, un 75% de las empresas no contempla realizar ventas al exterior en el corto plazo, lo que añade presión sobre la industria local.

El economista Alejandro Vanoli aporta un análisis crítico sobre esta situación, señalando que la disminución en la distribución de gas está intrínsecamente relacionada con la desaceleración de la actividad industrial en el país. Además, los datos indican que durante 2025, los indicadores fabriles mostraron caídas notables, siendo el sector automotriz uno de los más afectados, con un descenso de producción del 3,1% interanual, según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa).

Otro dato preocupante es que la capacidad instalada utilizada por la industria argentina cerró diciembre de 2025 en un 53,8%, el nivel más bajo desde marzo de 2024. Esta cifra revela un alto grado de ociosidad en el sector, en un contexto marcado por la caída del consumo interno, la presión de las importaciones y el aumento de los costos operativos para las empresas. La menor entrega de gas no se atribuye a problemas de oferta ni a factores climáticos, sino que está claramente vinculada a la debilidad de la demanda industrial, lo que también se traduce en una caída del empleo privado en este sector, que se redujo un 5,8% anualizado en el último trimestre de 2025. La baja utilización de gas por parte de la industria es un indicador clave que puede anticipar efectos adversos sobre la producción y el empleo en el futuro cercano.