El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, destacó los avances de la justicia restaurativa en Colombia y valoró la colaboración entre exlíderes de las extintas FARC-EP y oficiales del Ejército para reparar a las víctimas del conflicto armado. Los involucrados reconocieron su responsabilidad en graves violaciones de los derechos humanos y participan de acciones orientadas a esclarecer el destino de personas desaparecidas.

Según informó la oficina del Alto Comisionado, antiguos altos mandos de las FARC-EP y militares trabajan “lado a lado” en el cementerio de San Antonio de Padua, en el municipio de Pitalito, departamento de Huila. Allí llevan adelante tareas de búsqueda e identificación de personas dadas por desaparecidas, con el objetivo de devolver sus restos a sus familias.

La iniciativa forma parte de las órdenes restaurativas establecidas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el tribunal de justicia transicional creado a partir del Acuerdo de Paz de 2016. Türk definió la cooperación entre estos “antiguos adversarios” como una “poderosa contribución a la verdad, la reparación y la sanación de las víctimas y sus familias”.

El jefe de Derechos Humanos de la ONU sostuvo que, al cumplirse diez años de la firma del acuerdo, este tipo de medidas constituye “un logro mundial para la justicia transicional” y contribuye a construir condiciones para una paz y una seguridad sostenibles. El trabajo en el cementerio de Pitalito se desarrolla en el marco de ese proceso judicial y restaurativo, que busca responder a las consecuencias del conflicto armado colombiano.