Ginebra, 5 de mayo (Redacción Medios Digitales) - Un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha resaltado un fenómeno preocupante y a la vez revelador: la demanda global de trabajadores en el sector de cuidados, que incluye profesionales de la salud, asistentes domiciliarios y cuidadores de niños, se duplicará en las próximas tres décadas. Según las proyecciones, el número de trabajadores en este ámbito pasará de 85 millones en 2023 a 158 millones para el año 2050, lo que plantea un desafío considerable en términos de capacitación y sostenibilidad laboral.

El estudio de la OIT ofrece un desglose regional que ilustra la magnitud de este crecimiento. En Asia Oriental, se espera que la demanda de trabajadores de cuidados aumente de 26 millones a 45 millones. Por otro lado, en Asia Meridional, la cifra pasará de 13 millones a 31 millones, mientras que en Latinoamérica se proyecta un incremento de 7,5 millones a 15 millones. Estos datos reflejan no solo el envejecimiento poblacional, sino también la creciente necesidad de atención personalizada y especializada en diversos contextos sociales.

En regiones con poblaciones más envejecidas, como Europa Occidental y Norteamérica, el crecimiento será más moderado, pasando de 10 millones a 13 millones y de 7,7 millones a casi 12 millones, respectivamente. Asimismo, en África subsahariana se prevé un aumento de 4 a 10 millones de trabajadores en este sector. Este panorama global pone en evidencia la urgencia de crear marcos laborales más sólidos y justos que reconozcan la importancia del trabajo de cuidados.

Sin embargo, el informe de la OIT también destaca un aspecto alarmante: las condiciones laborales de los trabajadores de cuidados suelen ser deficientes, lo que subraya que las competencias en sectores clave para la sociedad son frecuentemente subestimadas y mal remuneradas. La OIT señala que, a pesar del aumento proyectado en la demanda, muchas de estas profesiones continúan enfrentando desafíos significativos, incluyendo la falta de reconocimiento y la precariedad laboral.

Adicionalmente, el informe aborda cómo diversos factores, como los cambios demográficos y la digitalización, influyen en la necesidad de una formación laboral adecuada. La OIT concluye que se requieren sistemas de aprendizaje inclusivos y robustos para enfrentar estos desafíos. Actualmente, solo el 16% de las personas de entre 15 y 64 años participaron en alguna forma de formación estructurada en los 12 meses previos a la encuesta, lo que revela una brecha significativa en el acceso a oportunidades de aprendizaje.

El organismo internacional advierte que sin una inversión adecuada en educación y formación, las desigualdades en el acceso al aprendizaje podrían ampliarse, afectando a trabajadores tanto en mercados laborales nacionales como internacionales. La OIT señala que el aprendizaje continuo es esencial para conectar los empleos actuales con las oportunidades del futuro, y su director general, Gilbert Houngbo, enfatiza la necesidad urgente de aumentar el presupuesto destinado a programas de educación para adultos, ya que en muchos países de ingresos altos, un tercio de las economías destina menos del 1% de sus presupuestos públicos a esta causa. En los países de bajos ingresos, la situación es aún más crítica, con casi dos tercios de las economías careciendo de inversiones en formación para adultos.

En resumen, el informe de la OIT no solo plantea un aumento en la demanda de trabajadores de cuidados, sino que también resalta la necesidad de un cambio estructural en la formación y las condiciones laborales de estos profesionales, quienes desempeñan un rol crucial en la sociedad actual. La creación de políticas que prioricen la educación y la capacitación en este sector será clave para enfrentar los retos que se avecinan en las próximas décadas.