La provincia de Buenos Aires, aunque a menudo ignorada en el debate minero argentino, alberga una actividad esencial conocida como minería "invisible". Este término, acuñado por el investigador José Luis Dalla Gassa en su informe "Baires Minera", se refiere a la extracción de áridos, calizas y otros materiales que son fundamentales para la construcción y la industria. Mientras que otras provincias como San Juan y Catamarca acaparan la atención con sus grandes proyectos de minería metalífera, Buenos Aires se destaca por una actividad menos visible, pero igualmente vital para el desarrollo económico del país.

La minería en Buenos Aires juega un rol clave en la economía real, ya que los recursos extraídos son utilizados en la construcción de infraestructuras como viviendas, rutas y obras hidráulicas. Esta actividad, aunque no suele figurar en los titulares, es el cimiento de muchas cadenas productivas en la provincia. La subsecretaria de Minería, Laura Delgado, enfatiza la importancia de reconocer este sector, que a pesar de su bajo perfil mediático, es un pilar en el desarrollo urbano y regional.

En una entrevista reciente, Delgado destacó que la provincia ha implementado un régimen de incentivos para fomentar la inversión en minería, abriendo tres categorías que van desde 5 millones hasta más de 200 millones de dólares, con beneficios fiscales significativos. Esta estrategia busca revitalizar un sector que ha enfrentado desafíos, incluyendo una caída en los niveles de producción que se asemejan a los momentos más difíciles de la pandemia. La funcionaria subrayó que el contexto actual exige una gestión de políticas públicas diferenciadas para apoyar a los productores y optimizar el funcionamiento del sector.

La minería "invisible" se caracteriza por su dispersión territorial y por tener un perfil más técnico que estratégico. Esto ha contribuido a su falta de visibilidad, a pesar de su impacto directo en el crecimiento económico. Cada proyecto de infraestructura y cada nueva construcción dependen de los materiales extraídos en la provincia, lo que convierte a esta actividad en un facilitador del desarrollo, a pesar de no ser reconocida como tal. La falta de planificación integral ha limitado el potencial de expansión del sector, y esta situación demanda una atención urgente.

Delgado también mencionó que el gobierno provincial está trabajando en una estrategia de visibilización para los productores mineros. Esto incluye un esfuerzo por demostrar que la cadena de valor de la minería no se limita a la extracción, sino que abarca a todos los proveedores y servicios que la sostienen. Esta visión integral es crucial para que el sector gane relevancia y se posicione como un eje de desarrollo en la provincia.

El informe de Dalla Gassa también identifica varios obstáculos que han impedido que la minería en Buenos Aires se convierta en un sector más competitivo y visible. Uno de los problemas más destacados es la fragmentación normativa que enfrenta la industria, lo que dificulta la creación de un marco regulatorio claro y coherente. Sin un ordenamiento adecuado, las oportunidades de inversión y desarrollo se ven comprometidas, lo que limita el crecimiento de una actividad que tiene el potencial de ser clave para la economía de la provincia y del país.

En conclusión, la minería "invisible" en Buenos Aires, aunque a menudo subestimada, es un sector con un enorme potencial de crecimiento. Con políticas adecuadas y un enfoque en la visibilización de su importancia, podría convertirse en un motor de desarrollo económico, generando empleo y contribuyendo a la infraestructura necesaria para el avance de la provincia. La transformación de este sector requiere un esfuerzo conjunto entre el gobierno, los productores y la sociedad para reconocer y aprovechar sus capacidades.