La industria automotriz de Argentina y Brasil se encuentra en una encrucijada crítica, y así lo manifestaron sus principales referentes durante la inauguración de la exposición Automéchanika 2026, un evento bianual que se lleva a cabo en Buenos Aires. Los líderes del sector aprovecharon esta plataforma para visibilizar las dificultades que enfrentan, tanto de manera individual como conjunta, ante la creciente influencia de la industria automotriz china. En un contexto donde la competencia global se intensifica, los ejecutivos señalaron que es imperativo tomar medidas urgentes para frenar este avance, considerándolo una “cuestión de supervivencia” para ambas economías.
Durante un panel que reunió a figuras destacadas del sector automotor de ambos países, se abordaron diversas problemáticas que van desde las diferencias económicas y fiscales que limitan el desarrollo de la industria, hasta las disparidades en la escala de producción y los modelos industriales adoptados. Asimismo, se discutió el futuro del Acuerdo de Complementación Económica (ACE14), que regula el comercio automotor entre Argentina y Brasil y que está previsto que expire el 30 de junio de 2029. La necesidad de renovar este acuerdo se presenta como un tema crucial para salvaguardar los intereses de las industrias locales frente a la creciente competitividad de los productos chinos.
Los protagonistas del panel incluyeron a Igor Calvet, presidente de Anfavea, la entidad que agrupa a los fabricantes de automóviles en Brasil, y Rodrigo Pérez Graziano, su contraparte en Argentina, quien representa a Adefa. También participaron Cláudio Sahad, presidente de Sindipeças, que representa a los autopartistas brasileños, y Juan Cantarella, presidente ejecutivo de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), quien actuó como anfitrión del evento realizado en el predio ferial de Palermo. La diversidad de voces en este panel refleja la complejidad de la situación que enfrenta la industria en ambos países.
La urgencia de llegar a un consenso sobre la renovación del ACE14 se ha vuelto aún más evidente ante la penetración acelerada de la industria automotriz china en mercados latinoamericanos. Este fenómeno ha generado una crisis de competitividad que preocupa a todos los actores del sector, quienes advierten que la velocidad de esta expansión supera ampliamente la capacidad de respuesta de las regulaciones actuales. En este sentido, Sahad destacó la “asimetría estructural y competitiva” que existe entre el bloque del Mercosur y las principales economías automotrices globales, como China y Estados Unidos.
Con una producción aproximada de 3,1 millones de vehículos en 2025, Argentina y Brasil se ven en desventaja frente a China, que alcanza los 34 millones, y Estados Unidos, con 11 millones de unidades. Esta diferencia en la escala de producción plantea serios desafíos para las industrias locales, que deben encontrar formas de adaptarse a las nuevas realidades del mercado global. La falta de competitividad podría llevar a una reducción significativa de la producción y, por ende, afectar el empleo y la economía de ambos países.
El ACE14 establece que los vehículos producidos en Argentina y Brasil deben contar con al menos un 50% de contenido regional para ser considerados parte del Mercosur, lo que permite la importación sin aranceles. Sin embargo, los autos provenientes de mercados externos enfrentan un arancel del 35%, lo que protege en cierta medida la producción local. No obstante, los acuerdos económicos que ambos países pueden establecer de manera individual están sujetos a limitaciones, lo que podría complicar aún más la situación en un contexto de creciente competencia global. La necesidad de un marco regulatorio que favorezca el desarrollo y la integración de la industria automotriz de la región se torna más urgente que nunca.



