El uso de la capacidad instalada en la industria manufacturera argentina se ubicó en solo un 53,6% durante el mes de enero, marcando el peor comienzo de año para el sector desde la crisis económica de 2002. Esta cifra representa una caída notable en comparación con el mismo mes del año anterior.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó un informe que revela que el descenso más significativo se produjo en la industria metalmecánica, donde la utilización de la capacidad instalada se redujo del 38,1% al 31,4%. Además, se observaron caídas en otros sectores clave como el automotriz, que pasó del 34,8% al 24%, y en la industria textil, que disminuyó del 33,9% al 23,7%. Estos números reflejan el impacto de la apertura comercial sobre la producción local.

El Banco Provincia, a través de su Gerencia de Estudios Económicos, subrayó que el aumento en la importación de productos no debe ser interpretado como una simple sustitución de la producción nacional. En sectores que dependen del mercado interno y son intensivos en mano de obra, como el textil y el calzado, el incremento de importaciones ha llevado a una "sustitución inversa" que amenaza con debilitar aún más la estructura industrial del país. En contraste, sectores como la refinación del petróleo y la industria química mostraron niveles de utilización superiores al promedio, alcanzando hasta un 86,8%.