Las grandes corporaciones de Estados Unidos están reevaluando sus requerimientos de personal debido a la creciente influencia de la inteligencia artificial. A medida que esta tecnología avanza, la métrica que solía ser fundamental para tomar decisiones laborales, como el ingreso por empleado o la productividad, ha quedado en un segundo plano. Actualmente, el margen de costo laboral —que mide la relación entre los salarios y el costo total de operación— se ha convertido en el criterio principal para determinar cuántos empleados serán necesarios en un entorno cada vez más automatizado.

Tim Walsh, CEO de KPMG U.S., destacó en una reciente entrevista que el control de los costos laborales, junto con un incremento en la inversión tecnológica, está alterando de manera significativa la estructura interna de las empresas. Este cambio anticipa una reconfiguración de la fuerza laboral en los próximos años, ya que las organizaciones buscan adaptarse a las nuevas realidades impuestas por la inteligencia artificial.

Un estudio realizado por KPMG U.S. revela que cerca del 80% de los directores ejecutivos en el país han comenzado a destinar al menos un 5% de sus presupuestos de capital a la inteligencia artificial, y un 35% ha aumentado su inversión a niveles que varían entre el 11% y el 20%. A pesar de que el 77% de los encuestados considera que las expectativas sobre la IA generativa son exageradas, la mayoría coincide en que su verdadero impacto se percibirá en los próximos cinco a diez años. La transformación en el ámbito laboral será gradual, pero las tareas repetitivas se encuentran en una posición vulnerable frente a esta revolución tecnológica.