En enero, la economía argentina registró su segundo mes consecutivo de crecimiento, tanto en comparación anual como mensual, de acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Sin embargo, este panorama positivo se ve ensombrecido por una marcada disparidad sectorial. Mientras que sectores como el agro, la energía y la intermediación financiera experimentaron incrementos significativos, la industria manufacturera y el comercio enfrentaron descensos en su actividad. Este fenómeno pone de manifiesto la complejidad de la recuperación económica, que no logra ser homogénea entre todas las áreas productivas.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un aumento del 0,4% en enero en comparación con diciembre de 2025, y un crecimiento del 1,9% en relación con el mismo mes del año anterior. Este incremento interanual se vio impulsado principalmente por el sector agropecuario, que registró un impresionante aumento del 25,1%. Además, los sectores de energía y minería también contribuyeron al crecimiento, con incrementos del 9,6% y 7,7%, respectivamente. Por el contrario, las áreas de comercio e industria manufacturera experimentaron caídas de 3,2% y 2,6%, lo que refleja la polarización en el desempeño económico.
La reciente publicación del INDEC también confirmó que el Producto Bruto Interno (PBI) creció un 4,4% en el acumulado de 2025. Este crecimiento se produce sobre la base de comparación muy baja que dejó el año anterior, 2024, y alcanzó niveles récord desde que se inició la serie en 2004. Sin embargo, es importante destacar que, al analizar el PBI per cápita, se evidencia que aún se encuentra un 9% por debajo del pico alcanzado en 2011, lo que sugiere que la recuperación no es equitativa ni suficiente para mejorar la calidad de vida de la población.
El inicio de 2026 ha puesto de manifiesto la persistencia de una heterogeneidad sectorial que se ha observado durante un periodo prolongado. Esta situación plantea un desafío considerable, ya que los sectores que están mostrando un crecimiento no son capaces de absorber el desempleo generado por aquellos que están en retroceso. En este sentido, la dinámica actual presenta un problema estructural, donde las actividades que están en alza no logran compensar la pérdida de puestos de trabajo en las áreas más afectadas.
Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, el sector agropecuario ha experimentado un leve repunte en términos de empleo, lo que podría interpretarse como un signo de recuperación para esta área crítica de la economía. Sin embargo, la energía y la intermediación financiera, que también han mostrado un crecimiento en sus índices de actividad, han visto una pérdida neta de puestos de trabajo, lo que genera inquietud sobre la sostenibilidad de estos avances.
En conclusión, aunque enero de 2026 ha traído consigo cifras positivas para la economía argentina, la disparidad entre los sectores productivos pone de relieve la necesidad urgente de políticas que promuevan un crecimiento inclusivo y equitativo. Sin un enfoque que contemple a todos los sectores, la recuperación económica se verá limitada y el impacto sobre el empleo y la calidad de vida de la población podría ser devastador. La situación actual sugiere que el camino hacia una economía más robusta y equilibrada requerirá esfuerzos coordinados y un enfoque estratégico para abordar las desigualdades existentes.


