En el contexto actual de la economía argentina, se observan comportamientos disímiles entre los bonos en dólares y en pesos, lo que refleja una visión macroeconómica diversa entre los inversores. La apreciación del tipo de cambio se encuentra respaldada por una robusta oferta de dólares, mientras que el país enfrenta un superávit fiscal. Sin embargo, el riesgo país se mantiene por encima de los 500 puntos básicos, lo que indica la dificultad del Gobierno para obtener financiamiento en un marco caracterizado por vencimientos de deuda significativos. Esta situación, sumada a una inflación que se resiste a disminuir y a un entorno geopolítico incierto, provoca que los precios de los activos respondan a múltiples factores que influyen en la confianza de los inversores.

Los analistas de la city han comenzado a señalar un fenómeno que se torna cada vez más evidente: la disociación entre los bonos en dólares y en pesos. Mientras los primeros reflejan un riesgo país elevado y una posible reversión de políticas económicas, los bonos en pesos sugieren una visión más optimista sobre la estabilidad del tipo de cambio real. Según la consultora Facimex, existe una tensión entre estos dos escenarios, donde el mercado de bonos en pesos implica un tipo de cambio real de aproximadamente $1.352 para diciembre, lo que podría representar un punto de partida favorable para las elecciones presidenciales de 2027.

La comparativa con años preelectorales de las últimas dos décadas sugiere que, si se mantiene esta tendencia, el contexto cambiario para el año 2027 sería notablemente apreciado. Esto podría impactar las decisiones de los votantes y la dinámica política en general. A su vez, cuando se analizan las elecciones legislativas, el tipo de cambio real descontado por el mercado en esta ocasión solo se vería superado por los niveles proyectados para 2025, lo que representa un cambio en la percepción del riesgo cambiario.

A pesar de la firmeza del dólar y de una inflación persistente, los precios de los bonos en pesos indican que los inversores tienen confianza en la estabilidad cambiaria. La consultora 1816 destaca que el mercado de deuda soberana en pesos muestra una complacencia tal que incluso los bonos ajustables por CER a un año presentan rendimientos negativos. Las tasas reales no comienzan a ser atractivas hasta que se consideran plazos superiores a dos años, donde se pueden observar tasas por encima del 5%.

La curva de tasas de los bonos en pesos se presenta casi plana, lo que refleja que los inversores no demandan una prima significativa por asumir el riesgo de tasa. Este fenómeno es particularmente notable dado el contexto de alta volatilidad de las tasas de interés en los primeros meses del año. La confianza de los inversores en la estabilidad cambiaria permite al Banco Central mantener una liquidez abundante en el sistema financiero, lo que a su vez favorece la inversión en activos en pesos.

No obstante, Facimex advierte que su escenario base sugiere una depreciación del tipo de cambio real cercana al 8% hacia finales de 2026. A pesar de esto, el Año Electoral podría comenzar con un contexto apreciado, lo que generaría un ambiente favorable para los instrumentos dollar linked en comparación con los CER hacia finales de este año. Esta divergencia entre los bonos en dólares y en pesos resalta la complejidad del panorama económico argentino y la necesidad de un análisis atento por parte de los inversores y de la comunidad económica en general.