La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado un informe que revela un aumento significativo en la demanda de trabajadores en el sector de cuidados en América Latina. Según el estudio, se prevé que la necesidad de profesionales dedicados a la salud, asistencia a domicilio y cuidado infantil se eleve de 7,5 millones en 2023 a 15,2 millones para el año 2050. Este crecimiento no sólo refleja un cambio demográfico en la región, sino que también pone de manifiesto la creciente importancia de estos roles en la sociedad actual.
A nivel global, la demanda en el sector de cuidados pasará de 85 millones a 158 millones de trabajadores en el mismo periodo, con un incremento notable en Asia. En particular, se estima que en Asia Oriental la cifra de trabajadores de cuidados aumentará de 26 millones a 45 millones, mientras que en el sur del continente se espera un crecimiento de 13 a 31 millones. Estas cifras evidencian una tendencia mundial hacia un mayor reconocimiento de la necesidad de profesionales en el área de cuidados, lo cual es vital en un contexto de envejecimiento poblacional y cambios en la estructura familiar.
El informe de la OIT también subraya que, a pesar de este aumento en la demanda, los trabajadores en el sector de cuidados enfrentan serias dificultades en términos de condiciones laborales. Se destaca que muchas de estas profesiones suelen estar subestimadas y mal remuneradas, lo que plantea un desafío significativo para la sostenibilidad del sector. Las condiciones laborales precarias no solo afectan la calidad de vida de los trabajadores, sino que también repercuten en la calidad del cuidado brindado a la población, lo cual es preocupante en un momento en que se requiere un enfoque más humano y accesible hacia la atención de la salud y el bienestar.
El estudio de la OIT también analiza cómo factores como la digitalización y la transición ecológica están impactando la necesidad de formación laboral en estos sectores. En este sentido, la organización enfatiza la necesidad de establecer sistemas de aprendizaje robustos e inclusivos que puedan preparar a los trabajadores para enfrentar los retos del futuro. La realidad es que, actualmente, solo un 16% de los entrevistados entre 15 y 64 años han participado en formación estructurada en el último año, una cifra que se incrementa al 51% en aquellos con empleo formal y a tiempo completo. Esto evidencia una clara desigualdad en el acceso a oportunidades de formación, que afecta especialmente a los trabajadores informales y a aquellos con menor nivel educativo.
La OIT señala que América Latina se enfrenta a un panorama complicado en cuanto a la informalidad laboral, que alcanza un 47% del total de empleos en la región. En algunos países, como Bolivia, esta tasa puede llegar a ser del 80%. La informalidad limita las oportunidades de los trabajadores en términos de acceso a educación y formación de calidad, así como en la posibilidad de desarrollar habilidades que les permitan mejorar su situación laboral. Sin una inversión significativa en sistemas de formación que sean accesibles para todos, las desigualdades laborales podrían ampliarse aún más debido a las transformaciones tecnológicas y demográficas que se están produciendo.
Gilbert Houngbo, director general de la OIT, resumió la situación al afirmar que "el aprendizaje permanente es el puente entre los empleos de hoy y las oportunidades del mañana". Este llamado a la acción resalta la urgencia de mejorar las condiciones del mercado laboral y garantizar que todos los trabajadores, independientemente de su situación laboral, tengan acceso a oportunidades de formación y desarrollo. La OIT enfatiza que queda mucho por hacer para abordar estas desigualdades y asegurar un futuro más equitativo en el ámbito laboral, en especial en el sector de cuidados, que será crucial en los próximos años.


