La cooperativa láctea SanCor, un pilar de la industria láctea argentina, ha sido declarada en quiebra por la Justicia de Santa Fe, luego de que la propia empresa solicitara esta medida tras años de dificultades económicas. Esta decisión, tomada por el juez Marcelo Gelcich, se produce tras el fracaso del concurso preventivo de acreedores que SanCor había solicitado el año pasado, lo que refleja la gravedad de la situación financiera que atraviesa la cooperativa. Con una deuda acumulada que asciende a 120 millones de dólares, la falta de capacidad para cumplir con sus obligaciones ha llevado a esta histórica firma a un punto de no retorno en su viabilidad económica.

El fallo de la Justicia destaca que SanCor presenta una deuda postconcursal que supera los 6.349 millones de pesos en concepto de obligaciones impositivas y previsionales. Además, la cooperativa debe más de 12.788 millones de pesos en salarios netos adeudados, correspondientes a su personal desde mayo de 2025 hasta enero de 2026. A esto se suman los aportes a obras sociales, ART y sindicatos, que totalizan alrededor de 3.380 millones de pesos, evidenciando la complejidad de su situación económica. La magnitud de estas cifras subraya el impacto de la crisis en la capacidad operativa de la cooperativa y en la estabilidad de sus trabajadores.

La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) ha denunciado que SanCor adeuda hasta ocho meses de salarios a sus empleados, quienes han tenido que recurrir al fondo solidario del sindicato para subsistir. Esta situación ha sido reconocida de forma privada por algunos directivos de la empresa, que admiten el uso de los recursos del patrimonio de los trabajadores para mantener la operativa. Esta confesión pone de manifiesto la precariedad de la situación laboral en la cooperativa y la necesidad urgente de una solución que proteja tanto a los empleados como a la propia empresa.

El fallo judicial también señala que la generación de nuevas deudas postconcursales se estima en alrededor de 3.000 millones de pesos mensuales, lo que agrava aún más el panorama. La falta de recursos generados por la actividad ordinaria de la cooperativa ha llevado a que sus seis plantas industriales operen muy por debajo de su capacidad instalada. La planta de Sunchales, que cuenta con la mayor capacidad de procesamiento, es la que se encuentra más ociosa, afectada por la estacionalidad del mercado y la pérdida de contratos.

Particularmente preocupante es la situación de la planta de San Guillermo, que ha estado paralizada desde diciembre de 2025. Las otras plantas, aunque siguen en funcionamiento, no logran alcanzar el umbral de rentabilidad, a excepción de las ubicadas en Devoto y La Carlota, que, a pesar de acercarse a su capacidad operativa, enfrentan una estructura de costos que las mantiene en un estado deficitaria. Este análisis pone de relieve la incapacidad de la empresa para generar los ingresos necesarios para cubrir sus gastos, lo que la lleva a una insolvencia estructural.

La declaración de quiebra, aunque dolorosa, permite que la cooperativa continúe operando y evita un cese de actividades que perjudicaría a sus 914 trabajadores y a los acreedores. Sin embargo, la situación es crítica y requiere una reestructuración profunda que contemple no solo la optimización de sus operaciones, sino también la recuperación de la confianza de sus empleados y la sociedad en general. El futuro de SanCor dependerá de las decisiones que se tomen en los próximos meses, en un contexto donde el sector lácteo enfrenta desafíos significativos, tanto en la producción como en la comercialización de sus productos.