A medida que se vislumbra el final del ciclo de reducción de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos, el clima en el mercado financiero argentino comienza a cambiar. La posibilidad de que el país retome la emisión de deuda en el ámbito internacional se vuelve más tangible, aunque las condiciones siguen siendo complejas. Los analistas destacan que, a diferencia de lo que podría pensarse, no es solo la caída del riesgo país lo que abre esta puerta, sino más bien la perspectiva de un aumento en las tasas que podría implementar la Fed.
Expertos en finanzas advierten que el panorama monetario podría volverse más restrictivo. Esto se debe a que se anticipa que la Reserva Federal suba las tasas en su próxima reunión de septiembre, una medida necesaria para contener la inflación en Estados Unidos. La actividad económica en ese país, impulsada por sectores como el de la inteligencia artificial, muestra signos de fortaleza, mientras que la presión sobre los precios de la energía también podría influir en la decisión de la Fed.
En este contexto, algunos analistas sugieren que, si el endurecimiento monetario que el mercado está descontando se materializa, la Argentina podría colocar deuda a niveles del EMBI que, aunque inferiores a los actuales, vendrían acompañados de tasas nominales más altas. Desde Romano Group, se destacó que este escenario no es el más probable, pero merece ser considerado. La posibilidad de que el país vuelva a acceder al mercado internacional de deuda podría ser un primer paso hacia una mayor confianza por parte de los inversores.
La lógica detrás de esta posible emisión radica en el comportamiento de las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense a dos años, que ya han superado el rango de la Fed. Este fenómeno indica un nivel de estrés en el mercado financiero, sugiriendo que los inversores no consideran que las tasas continúen en un ciclo de baja. Kevin Warsh, nuevo miembro de la Fed, está generando expectativas sobre cómo sus decisiones impactarán en los mercados, incluidos los locales, lo que añade un nivel extra de incertidumbre.
Desde Max Capital, se considera que una emisión de aproximadamente 3.000 millones de dólares podría disipar las dudas sobre las fuentes de financiamiento necesarias para 2027. Sin embargo, aún se tendría que recurrir a la compra de dólares mediante pesos para equilibrar las cuentas. Los analistas recalcan que, ante vencimientos de deuda que alcanzan los 23.000 millones de dólares, se requerirán al menos 15.000 millones adicionales para evitar la necesidad de comprar dólares tanto al Banco Central como en el mercado.
Por otro lado, se menciona que la estrategia del Gobierno podría variar. Un manejo proactivo de los pasivos, como la recompra de bonos con vencimiento en 2030, podría proporcionar un alivio financiero significativo. Sin embargo, algunos analistas sugieren que el Ejecutivo podría optar por esperar a que asuma la próxima administración, cuando se prevé que los spreads de deuda se compriman aún más, lo que podría facilitar las condiciones para nuevas emisiones en el futuro. En resumen, la situación actual presenta tanto oportunidades como desafíos significativos para la economía argentina, en un entorno global que está cambiando rápidamente.


