La Cámara Federal de Casación Penal ha tomado una decisión trascendental al anular el traslado de la investigación relacionada con una mansión en Pilar, valuada en 17 millones de dólares. Esta propiedad, que se sospecha está vinculada a testaferros de dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), será ahora analizada por la Cámara Nacional en lo Penal Económico en Buenos Aires. La resolución se produce tras un planteo de la fiscalía que cuestionaba la competencia del juzgado de Campana, donde se había enviado el caso anteriormente.
El análisis de la sala I de Casación, compuesto por los jueces Ángela Ledesma y Javier Carbajo, permitió que la fiscalía expusiera su argumento en favor de mantener el caso dentro del ámbito del Tribunal de Apelaciones intermedio. De esta forma, la investigación, que ya ha tenido múltiples cambios de jurisdicción, quedará a cargo de un nuevo tribunal mientras se resuelve la cuestión de competencia. El juez Adrián González Charvay, que actualmente está al frente de la investigación, continuará con su labor hasta que la nueva decisión judicial sea emitida.
El caso gira en torno a la sociedad Real Central, cuyo propietario, Luciano Pantano, y su madre, Ana Conte, son sospechosos de haber adquirido la mansión en cuestión como presuntos testaferros de altos funcionarios de la AFA, incluyendo a su presidente Claudio “Chiqui” Tapia y su tesorero Pablo Toviggino. La investigación no solo se limita a la compra de esta lujosa propiedad, que incluye un helipuerto y caballerías, sino que también abarca una flota de autos de colección hallada en un galpón durante un allanamiento. Este hallazgo ha alimentado aún más las sospechas sobre la titularidad real de los bienes.
La reciente decisión de la Cámara de Casación marca un nuevo giro en una investigación que ha estado marcada por conflictos de competencia y cambios de jueces. Esta situación ha generado incertidumbre en torno a un caso que ya ha pasado por tres magistrados desde que se presentó la denuncia inicial. Con la nueva resolución, se espera que la Cámara en lo Penal Económico, compuesta por los jueces Roberto Hornos y Carolina Robiglio, tome las riendas del caso y decida sobre los procesamientos de Tapia, Toviggino y la AFA, quienes enfrentan acusaciones de retención indebida de aportes de seguridad social e impositivos.
La decisión de Casación ha dejado en el camino algunas voces disidentes, como la del juez Mariano Borinsky, quien argumentó que el recurso presentado por la fiscalía no debería haber sido admitido, ya que no se trataba de una sentencia definitiva. Borinsky también cuestionó la existencia de una afectación sustancial a la garantía del juez natural, advirtiendo que el enfoque excesivamente formal podría perjudicar la administración eficiente de la justicia, llevando a una dilación innecesaria del proceso.
Este nuevo capítulo en la saga judicial de la AFA subraya la compleja intersección entre el deporte y la justicia en Argentina, donde las acusaciones de corrupción y malas prácticas son una constante. A medida que avanza la investigación, la atención se centrará no solo en las decisiones judiciales, sino también en el impacto que estas podrían tener en la imagen de la AFA y en la credibilidad del fútbol argentino. En este contexto, la resolución del caso podría sentar un precedente importante sobre la transparencia y la responsabilidad en la gestión de las instituciones deportivas del país.



