El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, expresó este lunes su desacuerdo con el funcionamiento del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), señalando que solo se ha ejecutado un escaso 3% de los proyectos que fueron anunciados por el Gobierno nacional. Durante una entrevista en Radio 10, el mandatario enfatizó que, a pesar de que la administración actual celebró inversiones que alcanzan los 100.000 millones de dólares, la realidad de la implementación es muy diferente, y el nivel de concretización es casi insignificante.

Kicillof se mostró crítico ante la situación actual, argumentando que el esquema del RIGI ha incluido a sectores que, antes de la implementación de este programa, ya contaban con altos niveles de rentabilidad y, por lo tanto, no deberían calificar para recibir incentivos adicionales. "Este enfoque ha desnaturalizado completamente la esencia del régimen", afirmó, cuestionando la lógica detrás de la política económica que favorece a sectores que no necesitan estímulos para invertir.

El gobernador también subrayó la relación entre la caída de la inversión y el deterioro del consumo interno, enfatizando que la falta de actividad económica se traduce en una menor disposición por parte de los empresarios a invertir. "El mercado interno está en crisis. ¿Quién va a arriesgar capital si no puede vender sus productos?", planteó Kicillof, sugiriendo que la situación actual podría desincentivar aún más a los potenciales inversores.

En su análisis, el mandatario se refirió a la inactividad de muchas máquinas industriales en el país, resaltando que muchas de ellas permanecen paradas, lo que agrava la situación. "¿Para qué se va a invertir si tienes la mitad de las máquinas inactivas, cubiertas por lonas?", cuestionó, resaltando la falta de un ambiente propicio para la inversión que, según él, debería ser una prioridad en la agenda económica.

Estas declaraciones se producen en un contexto donde el Gobierno, a través de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, había realizado anuncios sobre el “Súper RIGI”, prometiendo que se atraerán inversiones por un total de 140.000 millones de dólares. Sin embargo, Kicillof considera que estas afirmaciones carecen de sustento real y no reflejan la situación actual del mercado argentino, que enfrenta retos significativos.

En contraste, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la gestión del Gobierno y minimizó la influencia de los problemas judiciales que enfrenta el gabinete en el riesgo país. Afirmó que, a pesar del contexto complicado, la economía está en un proceso de ordenamiento y que el tiempo trabajará a favor del oficialismo. Según Caputo, "las cosas siguen mejorando", y se mostró optimista respecto a la evolución del riesgo país, aunque Kicillof mantiene una posición más cautelosa ante el panorama económico.

Las divergencias entre Kicillof y el Gobierno actual reflejan tensiones en la interpretación de la situación económica y los caminos a seguir para estimular la inversión. La falta de resultados concretos en el RIGI, junto con un mercado interno debilitado, plantean desafíos importantes que el Gobierno deberá abordar para revertir la tendencia actual y fomentar un clima de inversión más favorable para el desarrollo económico del país.