Casi la mitad de las personas de entre 18 y 29 años en la Argentina vive en condiciones de vulnerabilidad social, de acuerdo con un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) titulado “Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro”. El relevamiento toma como referencia el Índice de Privación Material de los Hogares (IPMH) del Indec y estima que el fenómeno alcanza a 4,1 millones de jóvenes.
El estudio señala que el 85% de los jóvenes vulnerables considera que estudiar podría permitirles mejorar su calidad de vida. Sin embargo, ese objetivo enfrenta distintos obstáculos: el 40% menciona la falta de dinero, el 30% alude a la falta de oportunidades y el 2% identifica limitaciones familiares.
A la situación de los denominados “Ni-Ni”, jóvenes que no trabajan ni estudian y que representan a dos de cada diez jóvenes vulnerables, se suma la de los “Triple Ni”, que además dejaron de buscar empleo. Ese grupo representa al 33% de los jóvenes que no trabajan. El desánimo también se refleja en que solo cuatro de cada diez buscaron trabajo recientemente.
Las dificultades alcanzan incluso a quienes tienen una ocupación. Casi el 57% de los jóvenes vulnerables no logra llegar a fin de mes con los ingresos de su hogar. Entre quienes consiguieron incorporarse al mercado laboral, apenas el 15% cuenta con un empleo formal, mientras que el 76% trabaja como no registrado, cuentapropista, vendedor ambulante o mediante changas. El informe caracteriza ese empleo por la baja calificación y la alta informalidad, asociadas además a la falta de cobertura de salud. Según los datos relevados, no haber terminado el secundario se vincula con una informalidad del 51%.



